sábado, 4 de octubre de 2008

No preguntes que puede hacer México por ti...

Por Ernesto Partida Pedroza

No te preguntes que puede hacer México por ti, mejor pregúntate que podrás hacer tú por México.

La grandeza de los países se debe a que una buena parte de sus ciudadanos se ocupan de aportar su talento para servir a los demás.

La grandeza no la constituyen los grandes recursos que tienen los países, sino sus hombres y mujeres que saben hacer milagros con lo poco o mucho que tienen.

Las obligaciones, no los derechos son la clave para generar el progreso de los pueblos.

La grandeza no se construye con lo que viene del exterior, sino de los sale de nuestro interior.

Enfatizar los derechos nos lleva a crear el egoísmo y la dependencia en los ciudadanos.

Son las obligaciones las que nos proporcionan la libertad para hacer en la vida lo que más deseamos.

La riqueza de los pueblos no se deben a sus recursos, hay quienes tienen todos para ser ricos y en la realidad son pobres y hay otros pueblos que carecen de recursos y están entre los más ricos del planeta.

La gran diferencia entre los países ricos y pobres se debe a la actitud que tienen unos y otros.

La grandeza de los pueblos se debe a la actitud correcta ante las adversidades.

México está entre los más ricos del planeta en cuanto a recursos, pero tiene la actitud incorrecta y esto nos coloca entre los que su población permanece en la pobreza.

La actitud incorrecta de la mayor parte de los mexicanos es esperar a que México nos cumpla, cuando nosotros no hemos cumplido con él.

La actitud incorrecta se debe al tipo de educación que hemos tenido.

El error más grande que hemos cometido los adultos es el domesticar a nuestros niños.

La labor las grande de los maestros es la de despertar la grandeza que hay en cada uno de los niños.

Es indispensable generar todos los cambios en la educación para poder estar a la altura de las circunstancias.

El México que tenemos es el mismo que nosotros mismos hemos creado conciente o inconscientemente.

Si nosotros fuimos los que creamos el México actual, entonces también somos quienes lo podemos cambiar por un México distinto.

Los pueblos que depositan toda su esperanza en los hombres corren el riesgo en generar sin darse cuenta las dictaduras.

Lo mejor es que se rijan por principios.

Nos hace falta introducir los principios en todas las instituciones empezando por la familia, la educación y los medios de comunicación.

Necesitamos crear las ideas que nos lleven a crear la riqueza entre todos y para todos a partir de lo que tenemos.

Necesitamos crear una educación que deje de solo producir empleados y empezar a formar a los emprendedores que le den el brillo que este país necesita.

Los gobernantes que tenemos son los mismos que nosotros hemos formado en la sociedad y por los que nosotros mismos hemos votado.

Si no estamos satisfechos con ellos, nosotros debemos estar insatisfechos con nuestra obra y debemos ponernos a trabajar para preparar a nuestros hijos para que puedan tomar la responsabilidad que nuestros gobernantes actuales no supieron o no quisieron cumplir.

No tenemos derecho a quejarnos puesto que ellos son hechos a imagen y semejanza nuestra.

El principal instrumento para transformar la sociedad actual no son las armas, sino la educación de calidad que debe empezar desde el hogar y terminar con la muerte.

Como sociedad moderna, no tenemos derecho a usar los medios de comunicación para producir y consumir la basura informativa que a nadie edifica.

Como sociedad moderna tenemos la obligación de exigir que los grandes inventos del siglo XX sean usados en forma racional para crear una mejor sociedad.

El futuro de México será tan grande y tan prospero como tú y yo hagamos el trabajo al que estamos destinados a hacer.

Pongo a su disposición otro artículo complementario, si usted me lo solicita, con gusto se lo envío.

¿Educamos o domesticamos?
Los signos de la calidad en la educación


ernestopartida44@yahoo.com.mx

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