Por Ernesto Partida Pedroza
En días pasados hubo unas declaraciones de varios rectores de las principales universidades del país en la que expresaban que no existía un proyecto nacional que vinculara la educación superior con la sociedad.
Se dice muy fácil que México no tiene un proyecto de nación, pero pocos nos ponemos a analizar lo que eso representa, ¿Que consecuencias tiene esto para el desarrollo nacional? ¿Qué significa para las empresas? ¿Que significa para las universidades? ¿Qué significa para los maestros? ¿Que significa para los estudiantes?
¿Dónde están los proyectos de nación de todos los candidatos presidenciales?
En un país en donde se carece de un proyecto de nación cada quien hace lo que se le pega la gana, como es en la mayoría de los países del mundo.
La ausencia de un proyecto nacional es lo que provoca la lucha por el poder de unos y otros, no existe el sacrificio de los interese personales para beneficio de la nación.
Lo vemos no solo entre los diferentes partidos, sino dentro de ellos.
Lo mismo vemos en el PRI, que en el PRD Y EL PAN.
Lo vemos en la competencia desleal entre las mismas empresas que luchan por robarles el mercado a las otras que trabajan en el mismo ramo.
Lo vemos hasta en las mismas religiones que luchan por tener más adeptos a costa de lo que sea. Si esto existe entre las iglesias, que será entre el ambiente secular.
Vivimos en una competencia contra todo.
La competencia en una elegante palabra para designar la guerra de extermino del que es diferente a mi, del que tiene menos, del que es inhábil, del que tiene una piel distinta a la mía, etc.
La competencia es el viejo paradigma que ya debemos dejar a la historia y darle paso al nuevo que es la cooperación.
La competencia es la manifestación del egoísmo; la cooperación es la manifestación del interés por el otro y que nos lleva a la integración de las personas para ejercer nuestra capacidad para superar juntos los problemas.
El problema que tenemos es que la educación y la cultura que nosotros mismos hemos creado fomentan más la competencia desde los primeros años de nuestra vida.
Veamos la competencia a nivel empresarial.
Dos empresas fabrican el mismo producto, las dos quieren satisfacer el mismo mercado y luchan por exterminar a la otra a costa de lo que sea, finalmente una termina derrotada con las consecuencia en perjuicio de los trabajadores,
Muy distinto sería si la empresa que llega después de la otra hiciera un estudio de lo que la comunidad realmente necesitara y lo fabricara, fácilmente lo podría vender y sin perjudicar a las otras empresas, sino al contrario, cooperaría para que las otras empresas hicieran su trabajo.
Con la cooperación ayudo a crecer a los otros y me ayudan a crecer a mí mismo.
Imaginemos a Guatemala al que ha subido un tirano al poder y está cometiendo grandes injusticias contra su pueblo y acaba de invadir Belice y amenaza con invadir a México sobre quien se expresa en forma despectiva, ha dicho, “Los pinches mexicanos no se saben gobernar, yo les voy a enseñar como se gobierna”.
Ante esta amenaza todos los mexicanos se unen en torno al Presidente.
Todos los partidos se solidarizan con el gobierno de la república, no habría un solo diputado a quien se le tuviera que regatear su apoyo.
El presidente nos pediría un compromiso muy fuerte, nos exigiría cumplir con nuestra responsabilidad en nuestros puestos de trabajo ya que la patria estaría en peligro.
Desde luego muchos mexicanos estaríamos dispuestos sacrificar muchas cosas por el peligro que correría el país y nosotros mismos, es muy probable que no nos resistamos a cooperar con el país puesto que todos veríamos el peligro.
No puedo imaginar manifestaciones en las calles para exigir aumentos salariales, creo que todos estaríamos concientes de que el país necesita nuestro apoyo.
No puedo imaginar que el presidente del Partido de Acción Nacional le cierre la puerta al Presidente Calderón para que influya para designar determinados personajes para que ocupen determinados puestos en el partido.
No puedo imaginar que dentro de este ambiente se den las luchas por el poder dentro del PRD.
No puedo imaginar que en estas circunstancias los legisladores se pongan a legislar sobre la eutanasia o sobre el aborto.
El ambiente de una guerra puede aumentar el nivel de necesidad.
Pero, ¿Qué es el nivel de necesidad?
Es la cantidad de urgencia o conmoción necesaria en el medio ambiente para extrovertir al individuo y a la sociedad y ponerlo en movimiento en tiempo presente.
La mayor parte de la población se encuentra sumida en la apatía, es decir, sin movimiento. Se encuentra marcada por la desconfianza por las traiciones a las que ha sido sometida. Ante una emergencia se mueve porque contempla más fácilmente el peligro.
Hay otra definición de nivel de necesidad.
Un acrecentamiento súbito de la voluntad que destapa una cantidad tremenda de habilidad.
Se han dado muchos casos en los que una persona es perseguida por un perro dispuesto a hacer todo contra su víctima y esta tiene en frente a una barda de dos metros y de alguna manera la salta y se salva, esto en condiciones normales no la saltaría.
En un ambiente de guerra se producen muchos hechos que destapan las habilidades de los individuos y de las sociedades y que finalmente hace que se pierda o se gane una guerra.
¿México necesita una guerra para que todos los mexicanos nos unamos en torno al presidente?
Definitivamente no, pero si necesitamos algo que sea un sustituto de la guerra de tal manera que todos nos veamos impulsados a unirnos.
Ese sustituto podría ser un proyecto nacional ante el cual todos los mexicanos nos sintamos seducidos y encantados.
Ese proyecto no existe todavía.
Los políticos siempre dicen tener uno, pero en la realidad no es otra cosa mas que un catalogo de problemas que prometen resolver, pero por lo general nunca dicen los comos.
Un proyecto nacional debe tener tres elementos, estos son: El diagnostico de la realidad del país, una visión de lo que podría ser el país y por último, el diseño de los caminos para transitar de la escena real a la escena ideal.
Ningún político tiene un proyecto nacional como tal.
El proyecto deberá ser tan grande y tan seductor que no habría lugar para que los mediocres dijeran: “Pasarán mil años y los mexicanos nunca cambiaremos.
Tendría que ser tan fuerte y tan grande el proyecto que sería equivalente al miedo de ser destruidos por un tirano.
Ante la guerra inminente todos nos uniríamos y dejaríamos a un lado el capitalismo salvaje y buscaríamos la cooperación de todos para sacar al país adelante.
Las empresas producirían lo que realmente la población necesitara, los estudiantes no titubearían a la hora de la elección de la carrera que estudiarían. El nivel de necesidad de las personas nos pondría en alerta constante porque veríamos el peligro al acercarse el enemigo.
El proyecto de nación no debería ser exclusivo del gobernante, sino de todos los ciudadanos, de las instituciones de educación, de las empresas, de los medios de comunicación y desde luego que de los gobernantes.
Los niños de primaria estudian las materias, de historia, geografía, matemáticas, español. Todas estas materia nos sirven , no solo para pasar el examen o para cumplir con los planes y programas de estudio, sino para conocer nuestro país y conocer desde el principio de los recursos que tiene nuestro país, su ubicación, las posibilidades de explotación para crear nuestro propio bienestar.
Así sucede también en la secundaria y cuando llegamos a la preparatoria ya tenemos un caudal de información suficiente como para conocer el país y en base a la información tomar una decisión en relación a lo que el país necesita de mi y también viendo mis talentos y conjuntado esas dos aspectos tomar la decisión más adecuada para estudiar de acuerdo a lo que más me gusta y al mismo tiempo lo que el país necesita de mí.
Siguiendo este procedimiento me llevaría a estudiar algo con lo cual voy a ser útil a mi país y de alguna manera voy a satisfacer mis expectativas.
Las escuelas tienen la obligación de impulsar a los estudiantes para que en base a todas las materias que han cursado integren un proyecto de nación y junto con esto su proyecto de vida.
Teniendo estos dos elementos es muy difícil que vaya hacia el fracaso.
Cada escuela de todos los niveles debería hacer un proyecto de país en el cual puedan encajar los estudiantes.
Los medios de comunicación también considero que deberían tener su propio proyecto de nación y en base a ese diseñar la programación que realmente contribuya al país.
Un proyecto de nación por parte de los gobernantes deben involucrar a toda la población, pero no para darles limosnas, sino para involucrarlos en la activación de la economía.
El problema que tenemos en México es que hemos sido “educados” bajo la dependencia, en donde los simples ciudadanos no hemos sido tomados en cuenta para las grandes decisiones, en donde solo esperamos gozar del favor del presidente.
Esta es la hora del cambio, es la hora de poner en acción la mente de cada uno de los ciudadanos y de las instituciones y romper con la dependencia que desde siempre hemos padecido, es la hora de conciliar los intereses de unos y otros. Es la hora de la toma de responsabilidad por el país.
Pongo a su disposición otros artículos complementarios de este, si usted me los solicita con gusto se los envío:
Cuando la política tenga el ambiente futbolero, entonces...
¿La sociedad civil está despertando?
¿Que es un proyecto de nación?
¿Competencia o cooperación?
¿Cómo elegir una carrera?
enestopartida44@yahoo.com.mx
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