sábado, 4 de octubre de 2008

Educación y proyecto de nación

En política nada es casual. Si algo sucede, estad
Seguros de que así se planeo.

Franklin Delano Roosesevelt

Por Ernesto Partida Pedroza

Las grandes obras de la humanidad no son el resultado de la casualidad ni de la buena suerte, es producto de una buena planeación.
Las pirámides de Egipto fueron necesariamente bien planeadas y después ejecutadas.
El David de Miguel ángel fue primero concebida en la mente de Miguel Ángel y después realizada en la realidad.
La sagrada familia fue primero concebida en la mente de Leonardo Da Vinci y después pintada.
El puente Golden Gate fue primero planeado por los ingenieros y arquitectos y hasta después llevado a su cristalización.
Ninguna de estas grandes obras fueron haciéndose sin un plan rector.
De igual manera las grandes empresas se construyeron bajo una cuidadosa planeación en donde se toman en cuenta las necesidades y los recursos de la región en donde se establece.
Así como los individuos y las empresas logran sus propósitos bajo una planeación, también los países logran sus objetivos.
La grandeza de Estados Unidos, así como la de los grandes imperios se han logrado cuando se planea de forma meticulosa.
En Estados Unidos ha habido hombres y mujeres que se han dedicado a concebir los grandes proyectos que mediante el acuerdo con un gran número de personas los han cristalizado.
El proceso ha sido muy sencillo, alguien concibe una idea, la madura, la escribe y después la comunica a quienes tienen la posibilidad de ayudar a cristalizarlo y se va haciendo un acuerdo, se comunica a otras personas y el acuerdo se va haciendo cada vez mas grande hasta que se pone a trabajar a mucha gente en el proyecto.
Un gran país necesariamente se compone de gente que trabaja en común acuerdo en muchos proyectos que se articulan unos con otros.
Las grandes ideas tienen la característica de que articulan a muchas personas y proyectos con otros y eso hace que no provoque las grandes resistencias para llevarlos a cabo.
Por desgracia esto no ocurre en México porque tenemos una educación que nos lleva al individualismo y en donde permanentemente nos estamos peleando unos contra otros.
Somos incapaces de darnos los unos a los otros, para cualquier proyecto tratamos de sacar ventaja y si no lo vislumbramos, optamos por trabajar en forma aislada.
Es por eso que las sociedades fracasan porque siempre hay alguien que trata de sacar ventaja de ellas.
Tendemos a identificar al otro como un posible enemigo y optamos por combatirlo y el otro por igual, nos identifica como su enemigo y esa dinámica nos tiene en un conflicto permanente por lo que no podemos vislumbrar la construcción de un México diferente.
La mayor parte de la población tenemos una visión muy corta.
Si realmente queremos construir una gran nación, primero necesitamos imaginarla, crearla y hacer que esa visión sea nuestra guía.
La realidad es que no existe una idea del México que podríamos construir.
No existe un político ni un partido político que haya trabajado en la construcción de una imagen de un México grande.
En pocas palabras, no existe un proyecto de nación que una a todos los mexicanos y nos ponga a trabajar con un propósito común.
Toda sociedad sana necesita un sueño por el cual trabajar, cuando no lo tiene el juego se convierte en luchar unos contra otros, como es el caso de México en el que se lucha partidos contra partidos y todos creen que lo hacen por el bien de México.
En ausencia de un proyecto de nación, ¿Qué es lo que le estamos enseñando a nuestros hijos? ¿Qué juego les invitamos a jugar en la vida? ¿Qué esperanza les trasmitimos a nuestros hijos si nosotros los adultos nos la pasamos peleando unos contra otros? ¿Cuáles son los ideales por los que debemos luchar?
Los políticos que dominan el escenario están llenos de ambiciones personales que solo estorban la gobernabilidad y polarizan a la sociedad.
Los medios de comunicación, lejos de ayudar a aclarar el escenario actúan por inercia, han sido incapaces de contribuir a difundir las nuevas ideas que nos ayuden a unir a todos los mexicanos para construir la riqueza entre todos y para todos.
Sin un proyecto de nación no puede haber una educación que ayude a articular los esfuerzos de todos los mexicanos para trabajar unidos por una causa.
Son más de 30 millones de estudiantes de todos los niveles que actualmente estudian y la gran mayoría no conoce los problemas del país y por lo tanto no tendrán la capacidad para hacerle frente a los problemas que a ellos les tocará enfrentar.
Los estudiantes no están adquiriendo las habilidades que se requieren.
Los programas consisten en llenar la mente de miles de datos de todas las materias, pero no se les habilita sobre qué hacer con esos datos.
En la materia de geografía se les habla de los ríos que tiene el océano pacifico, pero ¿Qué problemas hay en este tiempo y qué hacer con ellos? ¿Qué relación existe entre los ríos con la contaminación y que les tocará hacer a los hoy estudiantes y para mañana los tomadores de decisiones?
En historia se les habla de los nombres, de las fechas y los personajes de la historia de México, pero no se les hace reflexionar acerca de que tanto nos ha afecta la historia y mucho menos se les habla de lo que podemos hacer para quitarnos la mentalidad de un pueblo conquistado.
En filosofía se les habla de los grandes personajes de la filosofía, pero no se les ayuda a contextualizar toda esa información en nuestro México y en nuestro tiempo.
En Formación cívica y ética s les habla de las leyes que tienen nuestra constitución, pero eso no nos ayuda a mejorar nuestro comportamiento.
El énfasis lo ponen en los datos, cuando debería estar en lo que podrán hacer con esos datos.
Un estudiante que termina la preparatoria ha pasado en las aulas como mínimo doce años de su vida, tiempo más que suficiente como para tener una idea de lo que es la realidad del país y debe tener la capacidad para formular un proyecto de país y un proyecto de vida, teniendo estos dos aspectos es imposible que fracase en la vida.
La mayor parte de los jóvenes que terminan la preparatoria carecen de un proyecto de vida y desconocen el país en el cual viven, por lo mismo, no encuentran la forma de articularse con el país.
La educación debe cambiar por completo, si es que realmente queremos impulsar una educación de calidad.
Pongo a su disposición otros artículos complementarios, si me los solicita, con gusto se los envío.

Saber mirar, esencial en la reforma educativa
Ideas para una reforma educativa integral
Educación y proyecto de vida
¿Las preparatorias preparan para la vida?

ernestopartida44@yahoo.com.mx

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