Por Ernesto Partida Pedroza
Definitivamente no, lo que realmente necesitamos es un presidente que sea capaz de interpretar las verdaderas aspiraciones, las necesidades del pueblo mexicano y que sea capaz de articular un gran proyecto de nación en el que se puedan meter a todos los mexicanos y en el cual se puedan ver las perspectivas para que todos ganemos en el juego.
La grandeza del presidente y de su proyecto deberá ser tan grande que no es posible que alguien diga, “No, ese proyecto no me interesa”. El proyecto sería tan grande que todos contemplarían ganar, nadie quedaría fuera del juego.
El presidente convocaría a una reunión a realizarse en el Alcázar del Castillo de Chapultepec, entre los invitados estaría su gabinete en primer lugar, a los principales líderes de las cámaras legislativas, a los principales empresarios del país, los dueños de los principales medios de comunicación y los rectores de todas las universidades públicas y privadas del país.
Estos personajes tienen la capacidad potencial de poner las bases para la transformación del país en unos cuantos años y es por eso que el presidente los convocaría para ponerse a trabajar bajo una nueva mística.
Así empezaría su discurso el presidente:
Quienes nos encontramos en este emblemático Castillo de Chapultepec tenemos la capacidad de poner las bases para la transformación de este país por lo cual no tenemos derecho a fallarle a los 106 millones de mexicanos que tienen las esperanza puesta en todos nosotros.
De esos 106 millones de mexicanos casi el 50% de ellos viven en extrema pobreza, tenemos los mas altos niveles de inseguridad como nunca antes en la historia del país, estamos entre los primeros lugares en el nada honroso primer lugar en corrupción en el mundo, los niveles de impunidad de los mas altos del mundo, nuestros niños y nuestros jóvenes están siendo envenenados por las drogas sin que tengamos todavía las formas para que nuestros hijos las evadan.
Nuestro país se esta cayendo en pedazos, mientras eso ocurre, muchos de los aquí reunidos estamos contemplando sacar el máximo provecho a costa de las debilidades de nuestro pueblo.
No hemos entendido que estamos cavando nuestra propia tumba.
Los gobiernos se han fundado sobre principios falsos, hemos llegado a creer que el ser humano es malo por naturaleza y por ello creemos que debe haber alguien que lo controle y ese principio ha dado lugar a que establezcamos un sinfín de instituciones fundadas en la desconfianza de los unos hacia los otros y esto ha dado lugar a la creación de todas las instituciones que vigilan permanentemente a la sociedad entera
De ahí que tengamos los ejércitos, las corporaciones policíacas, las procuradurías, las controlarías, y hasta las comisiones de derechos humanos.
Estas instituciones absorben los grandes presupuestos y los resultados han sido muy pobres precisamente porque ponemos excesiva atención en los mitos y no en las realidades.
Es por ello que hemos cambiado de estrategia, ahora nuestro apoyo estará enfocado en todas las instituciones que tendrán como misión esencial la creación de la confianza entre los unos y los otros.
El tipo de sociedad que somos corresponde al diseño institucional y este corresponde exactamente al tipo de personas que somos en lo general.
Necesitamos romper el círculo vicioso y eso lo podemos y los debemos hacer desde lo personal y desde las mismas instituciones.
Somos pocos e insuficientes que trabajamos en este sentido.
No tomar la responsabilidad por nuestro país, no solo le estamos fallando a los 106 millones de compatriotas, sino nos estamos fallando a nosotros mismos.
Muy a pesar de que hemos sido saqueados en toda nuestra historia, la naturaleza ha sido muy generosa con nosotros los mexicanos, puesto que todavía tenemos abundancia de recursos, los mismos que la mayor parte de los mexicanos ignoramos, con los que podemos generar el bienestar para todos los mexicanos.
No hemos sabido generar el bienestar porque no hemos sabido crear la educación y la cultura para ello.
No hemos sabido aprovechar los medios de comunicación para crear el entendimiento entre los unos y los otros.
Mediante la educación y la cultura hemos creado un sistema de domesticación y hemos filtrado la idea de que toda la estructura de gobierno está para resolver todos los problemas de la población entera.
De una vez por todas, debemos poner muy en claro las funciones de los gobiernos, no estamos para eso, sino para poner las condiciones para que todos los individuos y todas las instituciones puedan cumplir con sus funciones y entre esas funciones están la de resolver cada quien sus propios problemas, desde luego con el auxilio de todas las instituciones.
Cada familia tiene sus propias responsabilidades, tiene la responsabilidad de educar a la familia, no tienen derecho a delegar la responsabilidad que a esa familia les toca a los maestros de la escuela. Tiene la responsabilidad de servir a la sociedad mediante un trabajo en donde haya un producto final valioso y le toca una paga como derecho. Tiene la obligación de cuidar del medio ambiente porque este es patrimonio de todos no solo de quienes gobiernan.
Este es el momento de definir perfectamente la función que tenemos cada uno de quienes estamos en este salón.
A quienes estamos en el gobierno nos toca poner las condiciones para que todos los demás actores puedan realizar sus propias funciones.
Nos toca crear la educación para que todo mexicano pueda acceder en condiciones de la más alta calidad con la que podamos generar el bienestar para todos los mexicanos.
Nos toca dar toda la libertad para que todo mexicano pueda acceder a toda la información que le sirva para emprender todo negocio que genere empleos y produzca los productos y servicios que nu8estrop pueblo requiere para el pleno desarrollo de todos.
A los legisladores les toca dejar a un lado todas las leyes que estás deteniendo nuestro desarrollo del país, debemos dejar a un lado el proteccionismo del que están impregnadas muchas de nuestras leyes, que no hacen otra cosa mas que invalidar el potencial que tienen todos los “pobres”, en lugar de proteccionismo pondremos todo nuestro esfuerzo y nuestra creatividad para impulsarlos a emprender todo tipo de actividades que se puedan desarrollar en cada una de sus comunidades.
Necesitamos una autentica reforma fiscal que nos ponga en condiciones competitivas con otros gobiernos, necesitamos mas recursos para poder operar todos los cambios que este país necesita y no lo podemos hacer con la legislación que actualmente tenemos.
Ya es tiempo de dejar atrás los pleitos de partidos contra partidos y de legisladores contra el poder ejecutivo, los 106 millones de mexicanos nos reclaman acciones más sabias y más patrióticas
Los medios de comunicación son una instancia que esta obligada a servir a México, no solo servirse a sí misma.
Pareciera que los medios de comunicación no tienen perfectamente bien definida su función en esta sociedad, pareciera que solo están ahí solo para atraer dinero a costa de lo que sea, están permanentemente luchando por el rating, por la obtención de la ganancia económica.
Los medios de comunicación son empresas como cualquier otra empresa que están obligadas a dar un producto final valioso.
Este producto tienen que ver con provocar el entendimiento entre los gobernantes y los gobernados y entre los unos y los otros. Tiene que ver también con proporcionar la información que los diferentes públicos requieren para crear las condiciones más optimas para todos, tienen que ver la orientación que se brinda a la población acerca de las diferentes problemáticas que tiene la población, tiene que ver con la educación que debe proporcionar a toda la población, desde luego esta debe brindar solo el complemento que la población requiere y por último, debe proporcionar un entretenimiento sano.
Los medios de comunicación tienen la facilidad para comunicar a todo el pueblo las grandes ideas con las cuales nos podamos engrandecer todos por igual, no tenemos derecho a desaprovechar estas tecnologías y privarnos del conocimiento que la humanidad nos ha dado.
Sería un crimen no hacerlo.
Necesitamos conocer las miles de historias de éxito que México ha tenido para alentarnos los unos a los otros.
Las historias de los fracasos solo nos pueden servir cuando hay lecciones para que a pesar de ellos podamos seguir insistiendo en el éxito.
Necesitamos conectar a todos los miembros de la sociedad para activar entre todos la economía, la educación y la cultura.
Necesitamos entender que el poder está en todos los que tengamos el conocimiento.
Los medios de comunicación no deben estar por arriba de ningún poder.
Los grandes, medianos y pequeños empresarios juegan un papel importante en el establecimiento de las mejores bases para el desarrollo del país. Su función es indispensable.
Se requiere de ustedes que orienten sus inversiones con un profundo sentido social, se requiere que piensen en los productos y servicios que realmente requiere nuestro país, no nos debemos conformar con solo obtener una ganancia económica determinada, esta debe ser el resultado de nuestro esfuerzo y nuestra creatividad.
Es indispensable que los empresarios puedan crear sus propios institutos de investigación con los cuales se puedan crear nuevas tecnologías, es tiempo de darnos cuenta que los grandes países los son por la investigación que realizan, estos son los grandes creadores de las patentes, México tiene el potencial para hacerlo también.
Una de las razones del que no hayamos podido acceder a la riqueza es por la ausencia de suficiente capital humano calificado, tenemos toda la infraestructura educativa, pero no tenemos la calidad necesaria para estar por ahora entre los países más avanzados.
Desde ahora me comprometo a dar todo mi apoyo para que la educación que imparte el estado, desde preescolar hasta la universidad tenga todo el respaldo que se requiere.
He instruido a la Secretaria de Educación Pública para ejercer el presupuesto para poner calidad en toda la educación y pronto estar en condiciones para generar el bienestar para todos los mexicanos.
He instruido también para que se instrumente una educación artística desde los primeros años de los niños con el propósito de que se inicien en la creatividad, para que adquieran la sensibilidad necesaria para captar toda la inspiración que México nos da para crear una gran civilización que le de luz a México y al mundo.
He instruido a todas las secretarias de estado que tienen que ver con difusión de la cultura para que se den todas las facilidades que se dan en todos los países avanzados para que se fortalezcan todas las artes.
Invito a todas las instituciones públicas y privadas para se organicen concursos en todas las artes para crear los diferentes escenarios para el futuro cercano de México.
Tanto en la literatura, en el teatro y en el cine se han creado muchas obras de un gran valor literario, pero básicamente descriptivo y de denuncia, necesitamos ir más allá de esta, necesitamos usar estas artes para pintar el México que queremos y hacer más fácil la transición de la escena real que vivimos a la escena ideal que seguramente todos queremos.
Necesitamos crear historias diferentes que estén en un estado emocional alto de tal manera que podamos contagiar a todos los mexicanos de entusiasmo.
Tenemos muchas razones para estar contentos con la tierra que nos ha dado la naturaleza, necesitamos dar a conocer todas las razones para sentirnos orgullosos de nuestro país.
Los artistas pueden generar esas condiciones y por eso todos estos tendrán todo mi apoyo para que ejerzan toda su creatividad.
Todos los aquí reunidos tenemos la obligación de ver hacia adelante para dejar a los verdaderos enemigos atrás.
No tenemos derecho a vernos entre nosotros como los enemigos de México.
Tenemos el potencial, los recursos naturales y humanos para hacer de este México un gran país.
Ustedes tienen la palabra.
Este texto no corresponde a la realidad que vivimos los mexicanos, pero en la medida de que pensemos en los conceptos aquí vertidos y en la medida en que estemos de acuerdo, estaremos creando las posibilidades para cristalizar en la realidad estos sueños.
Si estás de acuerdo en todo ello, por favor difúndelo hasta que le llegue al presidente.
Para cualquier comentario, pregunta o aportación:
ernestopartida44@yahoo.com.mx
jueves, 23 de octubre de 2008
Sacudámonos la mentalidad de pueblo conquistado
Por Ernesto Partida Pedroza
Hace unos días una estudiante de de periodismo llego tarde a su trabajo, su jefe le reclamo su retardo y la estudiante le contestó que se le habían pegado las sábanas.
- Ya deja la mentalidad de pueblo conquistado, le dijo
- Pero si somos un pueblo conquistado, contestó.
- Oye, pero la conquista sucedió hace 500 años. Ya no la arrastres a tiempo presente
- Es cierto que la conquista española sucedió hace 500 años, pero ahora son los Estados Unidos quienes nos han conquistado
- ¿Tú te sientes conquistada?
- Bueno, no, pero es difícil salirse de eso porque están las computadoras, los celulares y todos los nuevos aparatos, uno esta esclavizados a ellos
- Te esclavizas a los aparatos en la medida de que no puedas vivir sin ellos, cuando se va la luz y te sientes vacío porque no puedes hacer nada sin aparatos. Cuando se va la luz, simplemente hago lo que puedo hacer sin luz y sin angustiarme por carecer de luz
- Bueno, creo que tiene razón.
La sociedad que hoy somos es el producto de una casi completa ausencia de educación, mas bien lo que tenemos es una domesticación que nos ha llevado a la robotización de la sociedad, misma que nos ha hecho resistentes a los cambios.
Más que ciudadanos, somos súbditos que estamos a la espera del favor del presidente.
Todavía venimos arrastrando la mentalidad de un pueblo conquistado, esto lo vemos en nuestro lenguaje: Se me pegaron las sábanas, se me fue el avión, me dejo el tren, me reprobaron, se me hizo tarde, me tienen mala voluntad, me gustaría decirle, me robaron la presidencia, etc.
Cada palabra que sale de nuestra boca es un acto de creación.
Si decimos que México nunca va a dejar de ser corrupto, estamos creando esa imagen en nuestro propio universo y esa misma va a hacer que nos resistamos a crear el escenario contrario.
Si por el contrario, declaramos que México se convertirá en la capital de la legalidad y la transparencia, estaremos creando esa imagen en nuestro propio universo y esa misma imagen hará que aceptemos sumarnos a cualquier esfuerzo en ese sentido.
Somos un pueblo muy dividido, no somos un solo México, somos muchos mexicos y nos repelemos unos a los otros, los ricos contra los pobres, los gobernantes contra los gobernados, los padres contra los hijos y los hijos contra los padres.
Somos un pueblo que se deja manipular por caciques que ponen en jaque a las instituciones cuando estas no satisfacen su hambre de poder.
Somos un pueblo que se deja impactar por alguien que dice que le robaron la presidencia después de un año y amenaza hacer todo lo que sea para que se la den.
Somos un pueblo que tiene hambre de caciques para que nos digan lo que debemos hacer y cuando nos fallan, tenemos a quien culpar del fracaso como sociedad.
La mentalidad de pueblo conquistado nos hace crear la dependencia en los caciques en quienes depositamos la confianza para que nos “liberen”
¿Hay algo que podamos hacer?
Lo primero que tenemos que hacer es encontrar todas las razones para estar unidos todos los mexicanos y trabajar como uno solo para crear el bienestar entre todos y para todos.
Los pueblos que han hecho historia es porque se han unido y luchado juntos.
No es posible el éxito de un país permaneciendo todos a la defensiva.
El éxito solo lo podremos ver uniendo fuerzas para la explotación de nuestros propios recursos y con ellos crear el bienestar para todos.
Existen todos los recursos pedagógicos para implementar una autentica educación con la cual podamos generar la inteligencia de todos los estudiantes del país.
Necesitamos invertir lo máximo que podamos en educación, no solo a través de las escuelas, necesitamos impulsar una autentica educación desde el hogar, de la escuela, de la empresa, desde los medios de comunicación y desde las religiones.
Podemos estar a la altura de las circunstancias que el país nos reclama.
Nada de esto podrá lograrse gratuitamente, necesariamente se requerirá del esfuerzo, de la dedicación y muchas veces hasta de sacrificios de quienes quieran disfrutar de sus beneficios.
Para lograr estar entre las grandes potencias del mundo necesitamos hacer caso omiso de las promesas de una vida fácil y gratis.
No requerimos de los salvadores de la patria, solo el trabajo personal, con entrega, con el compromiso hacia los demás, con amor y honestidad podrá salvarnos.
Sacudámonos de la mentalidad de pueblo conquistado.
Exijámonos la actitud correcta ante la vida, solo así podremos exigir a los demás lo mismo.
El país entero se transformará cuando tú y yo nos hayamos trasformado.
ernestopartida44@yahoo.com
Hace unos días una estudiante de de periodismo llego tarde a su trabajo, su jefe le reclamo su retardo y la estudiante le contestó que se le habían pegado las sábanas.
- Ya deja la mentalidad de pueblo conquistado, le dijo
- Pero si somos un pueblo conquistado, contestó.
- Oye, pero la conquista sucedió hace 500 años. Ya no la arrastres a tiempo presente
- Es cierto que la conquista española sucedió hace 500 años, pero ahora son los Estados Unidos quienes nos han conquistado
- ¿Tú te sientes conquistada?
- Bueno, no, pero es difícil salirse de eso porque están las computadoras, los celulares y todos los nuevos aparatos, uno esta esclavizados a ellos
- Te esclavizas a los aparatos en la medida de que no puedas vivir sin ellos, cuando se va la luz y te sientes vacío porque no puedes hacer nada sin aparatos. Cuando se va la luz, simplemente hago lo que puedo hacer sin luz y sin angustiarme por carecer de luz
- Bueno, creo que tiene razón.
La sociedad que hoy somos es el producto de una casi completa ausencia de educación, mas bien lo que tenemos es una domesticación que nos ha llevado a la robotización de la sociedad, misma que nos ha hecho resistentes a los cambios.
Más que ciudadanos, somos súbditos que estamos a la espera del favor del presidente.
Todavía venimos arrastrando la mentalidad de un pueblo conquistado, esto lo vemos en nuestro lenguaje: Se me pegaron las sábanas, se me fue el avión, me dejo el tren, me reprobaron, se me hizo tarde, me tienen mala voluntad, me gustaría decirle, me robaron la presidencia, etc.
Cada palabra que sale de nuestra boca es un acto de creación.
Si decimos que México nunca va a dejar de ser corrupto, estamos creando esa imagen en nuestro propio universo y esa misma va a hacer que nos resistamos a crear el escenario contrario.
Si por el contrario, declaramos que México se convertirá en la capital de la legalidad y la transparencia, estaremos creando esa imagen en nuestro propio universo y esa misma imagen hará que aceptemos sumarnos a cualquier esfuerzo en ese sentido.
Somos un pueblo muy dividido, no somos un solo México, somos muchos mexicos y nos repelemos unos a los otros, los ricos contra los pobres, los gobernantes contra los gobernados, los padres contra los hijos y los hijos contra los padres.
Somos un pueblo que se deja manipular por caciques que ponen en jaque a las instituciones cuando estas no satisfacen su hambre de poder.
Somos un pueblo que se deja impactar por alguien que dice que le robaron la presidencia después de un año y amenaza hacer todo lo que sea para que se la den.
Somos un pueblo que tiene hambre de caciques para que nos digan lo que debemos hacer y cuando nos fallan, tenemos a quien culpar del fracaso como sociedad.
La mentalidad de pueblo conquistado nos hace crear la dependencia en los caciques en quienes depositamos la confianza para que nos “liberen”
¿Hay algo que podamos hacer?
Lo primero que tenemos que hacer es encontrar todas las razones para estar unidos todos los mexicanos y trabajar como uno solo para crear el bienestar entre todos y para todos.
Los pueblos que han hecho historia es porque se han unido y luchado juntos.
No es posible el éxito de un país permaneciendo todos a la defensiva.
El éxito solo lo podremos ver uniendo fuerzas para la explotación de nuestros propios recursos y con ellos crear el bienestar para todos.
Existen todos los recursos pedagógicos para implementar una autentica educación con la cual podamos generar la inteligencia de todos los estudiantes del país.
Necesitamos invertir lo máximo que podamos en educación, no solo a través de las escuelas, necesitamos impulsar una autentica educación desde el hogar, de la escuela, de la empresa, desde los medios de comunicación y desde las religiones.
Podemos estar a la altura de las circunstancias que el país nos reclama.
Nada de esto podrá lograrse gratuitamente, necesariamente se requerirá del esfuerzo, de la dedicación y muchas veces hasta de sacrificios de quienes quieran disfrutar de sus beneficios.
Para lograr estar entre las grandes potencias del mundo necesitamos hacer caso omiso de las promesas de una vida fácil y gratis.
No requerimos de los salvadores de la patria, solo el trabajo personal, con entrega, con el compromiso hacia los demás, con amor y honestidad podrá salvarnos.
Sacudámonos de la mentalidad de pueblo conquistado.
Exijámonos la actitud correcta ante la vida, solo así podremos exigir a los demás lo mismo.
El país entero se transformará cuando tú y yo nos hayamos trasformado.
ernestopartida44@yahoo.com
Etiquetas:
Conquista,
democracia,
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pueblo
domingo, 5 de octubre de 2008
¿Somos goberndos con la fuerza de la razón o con la fuerza de las armas?
¿SOMOS GOBERNADOS CON LA FUERZA DE LA RAZÓN O CON LA FUERZA DE LAS ARMAS?
Por Ernesto Partida Pedroza
Todos los gobiernos utilizan una de las dos formas para gobernar o una combinación de las dos.
Se gobierna con fuerza de la razón o con la fuerza de las armas.
Cuando se gobierna con la fuerza de las armas es porque fueron incapaces de gobernar con la razón.
Se puede decir que es imposible gobernar con la razón, cierto, pero eso se da cuando no ha habido un trabajo serio en ese sentido.
Para poder gobernar con la razón se requiere de un trabajo previo de la Secretaría de Educación Pública, con la Secretaría de Gobernación, con la Secretaría de Economía, con la Secretaría de Comunicación y Transportes, con las instituciones de cultura y otras muchas.
Cuando estas no han realizado su trabajo es que se tienen que echar a andar a las fuerzas de seguridad.
La Secretaría de Gobernación es la que tiene la función de sentar las bases de la gobernabilidad.
El presidente Felipe Calderón inicia su gobierno fortaleciendo a las fuerzas de seguridad, craso error.
Actualmente se trabaja mas construyendo la seguridad externa y se descuida la seguridad interna y con esto se produce la vulnerabilidad del estado.
Ningún sistema de seguridad tendrá la eficacia si solo se fortalece a las fuerzas de seguridad.
El candidato Felipe Calderón tuvo la habilidad y el talento de corregir cuatro veces la estrategia para la campaña presidencial, creo que es tiempo todavía de corregir los graves errores que ha cometido hasta ahora en la presidencia.
Está bien que el Secretario de Gobernación se tome la foto con los representantes de la fuerzas de seguridad, pero creo que estaría mejor que se las tomara con la Secretaria de Educación Pública, con el Secretario de Comunicaciones y con el máximo representante de la cultura de México. Pero que no solo se tomen la foto, sino que sea el reflejo de una profunda comunicación y colaboración entre estos organismos para el encuentro de las mejores soluciones para el corto y largo plazo.
Se ha subestimado la fuerza que puede adquirir la educación y cultura para hacer caer por su propio peso a los grandes problemas nacionales.
No podemos concluir que somos gobernados absolutamente por la armas, pero tampoco por la razón, mas bien, es una combinación de ambas.
Lo cierto es que hay mucho miedo en ciertos sectores de la sociedad por las acciones del narcotráfico, el gobierno se ha propuesto combatirlos con la fuerza de las armas y en medio se encuentra el pueblo.
El gobierno parece no haberse dado cuenta que los narcotraficantes satisfacen una demanda en forma criminal, misma que el gobierno no ha sabido satisfacerla en forma adecuada.
Para la reflexión
Según un autor, solo el 2% de la población es la verdaderamente perversa y esta hace todo para que las cosas vayan mal.
El 18% es la cantidad de personas que son fuertemente influenciadas por ese 2% y que por lo general está enferma o es muy susceptible de accidentes.
El 80% de la población es verdaderamente buena y limpia, pero por desgracia se deja influenciar por el 20% restante.
El verdadero problema de la sociedad no son ese 2%, sino todos nosotros que no hemos hecho lo necesario para parar ese dos por ciento.
Cuando eduquemos adecuadamente a ese 80% haremos que ese dos por ciento caiga por su propio peso.
Los grandes males de la sociedad no se deben a ese dos por ciento, sino al 80% que nos dejamos intimidar ante ese pequeño número de gente.
Lo que realmente necesitamos es una educación que nos despierte, que nos lleve a la grandeza y que nos eleve la autoestima como nación.
Esto es perfectamente posible.
Es indispensable que hagamos uso en forma adecuada de los medios de comunicación para crear entre todos la riqueza
ernestopartida44@yahoo.com.mx
Por Ernesto Partida Pedroza
Todos los gobiernos utilizan una de las dos formas para gobernar o una combinación de las dos.
Se gobierna con fuerza de la razón o con la fuerza de las armas.
Cuando se gobierna con la fuerza de las armas es porque fueron incapaces de gobernar con la razón.
Se puede decir que es imposible gobernar con la razón, cierto, pero eso se da cuando no ha habido un trabajo serio en ese sentido.
Para poder gobernar con la razón se requiere de un trabajo previo de la Secretaría de Educación Pública, con la Secretaría de Gobernación, con la Secretaría de Economía, con la Secretaría de Comunicación y Transportes, con las instituciones de cultura y otras muchas.
Cuando estas no han realizado su trabajo es que se tienen que echar a andar a las fuerzas de seguridad.
La Secretaría de Gobernación es la que tiene la función de sentar las bases de la gobernabilidad.
El presidente Felipe Calderón inicia su gobierno fortaleciendo a las fuerzas de seguridad, craso error.
Actualmente se trabaja mas construyendo la seguridad externa y se descuida la seguridad interna y con esto se produce la vulnerabilidad del estado.
Ningún sistema de seguridad tendrá la eficacia si solo se fortalece a las fuerzas de seguridad.
El candidato Felipe Calderón tuvo la habilidad y el talento de corregir cuatro veces la estrategia para la campaña presidencial, creo que es tiempo todavía de corregir los graves errores que ha cometido hasta ahora en la presidencia.
Está bien que el Secretario de Gobernación se tome la foto con los representantes de la fuerzas de seguridad, pero creo que estaría mejor que se las tomara con la Secretaria de Educación Pública, con el Secretario de Comunicaciones y con el máximo representante de la cultura de México. Pero que no solo se tomen la foto, sino que sea el reflejo de una profunda comunicación y colaboración entre estos organismos para el encuentro de las mejores soluciones para el corto y largo plazo.
Se ha subestimado la fuerza que puede adquirir la educación y cultura para hacer caer por su propio peso a los grandes problemas nacionales.
No podemos concluir que somos gobernados absolutamente por la armas, pero tampoco por la razón, mas bien, es una combinación de ambas.
Lo cierto es que hay mucho miedo en ciertos sectores de la sociedad por las acciones del narcotráfico, el gobierno se ha propuesto combatirlos con la fuerza de las armas y en medio se encuentra el pueblo.
El gobierno parece no haberse dado cuenta que los narcotraficantes satisfacen una demanda en forma criminal, misma que el gobierno no ha sabido satisfacerla en forma adecuada.
Para la reflexión
Según un autor, solo el 2% de la población es la verdaderamente perversa y esta hace todo para que las cosas vayan mal.
El 18% es la cantidad de personas que son fuertemente influenciadas por ese 2% y que por lo general está enferma o es muy susceptible de accidentes.
El 80% de la población es verdaderamente buena y limpia, pero por desgracia se deja influenciar por el 20% restante.
El verdadero problema de la sociedad no son ese 2%, sino todos nosotros que no hemos hecho lo necesario para parar ese dos por ciento.
Cuando eduquemos adecuadamente a ese 80% haremos que ese dos por ciento caiga por su propio peso.
Los grandes males de la sociedad no se deben a ese dos por ciento, sino al 80% que nos dejamos intimidar ante ese pequeño número de gente.
Lo que realmente necesitamos es una educación que nos despierte, que nos lleve a la grandeza y que nos eleve la autoestima como nación.
Esto es perfectamente posible.
Es indispensable que hagamos uso en forma adecuada de los medios de comunicación para crear entre todos la riqueza
ernestopartida44@yahoo.com.mx
¿Los mexicanos necesitamos de una guerra para despertar?
¿LOS MEXICANOS NECESITAMOS UNA GUERRA PARA DESPERTAR?
Por Ernesto Partida Pedroza
Definitivamente no, lo que realmente necesitamos es un presidente que sea capaz de interpretar las verdaderas aspiraciones, las necesidades del pueblo mexicano y que sea capaz de articular un gran proyecto de nación en el que se puedan meter a todos los mexicanos y en el cual se puedan ver las perspectivas para que todos ganemos en el juego.
La grandeza del presidente y de su proyecto deberá ser tan grande que no es posible que alguien diga, “No, ese proyecto no me interesa”. El proyecto sería tan grande que todos contemplarían ganar, nadie quedaría fuera del juego.
El presidente convocaría a una reunión a realizarse en el Alcázar del Castillo de Chapultepec, entre los invitados estaría su gabinete en primer lugar, a los principales líderes de las cámaras legislativas, a los principales empresarios del país, los dueños de los principales medios de comunicación y los rectores de todas las universidades públicas y privadas del país.
Estos personajes tienen la capacidad potencial de poner las bases para la transformación del país en unos cuantos años y es por eso que el presidente los convocaría para ponerse a trabajar bajo una nueva mística.
Así empezaría su discurso el presidente:
Quienes nos encontramos en este emblemático Castillo de Chapultepec tenemos la capacidad de poner las bases para la transformación de este país por lo cual no tenemos derecho a fallarle a los 106 millones de mexicanos que tienen las esperanza puesta en todos nosotros.
De esos 106 millones de mexicanos casi el 50% de ellos viven en extrema pobreza, tenemos los mas altos niveles de inseguridad como nunca antes en la historia del país, estamos entre los primeros lugares en el nada honroso primer lugar en corrupción en el mundo, los niveles de impunidad de los mas altos del mundo, nuestros niños y nuestros jóvenes están siendo envenenados por las drogas sin que tengamos todavía las formas para que nuestros hijos las evadan.
Nuestro país se esta cayendo en pedazos, mientras eso ocurre, muchos de los aquí reunidos estamos contemplando sacar el máximo provecho a costa de las debilidades de nuestro pueblo.
No hemos entendido que estamos cavando nuestra propia tumba.
Los gobiernos se han fundado sobre principios falsos, hemos llegado a creer que el ser humano es malo por naturaleza y por ello creemos que debe haber alguien que lo controle y ese principio ha dado lugar a que establezcamos un sinfín de instituciones fundadas en la desconfianza de los unos hacia los otros y esto ha dado lugar a la creación de todas las instituciones que vigilan permanentemente a la sociedad entera
De ahí que tengamos los ejércitos, las corporaciones policíacas, las procuradurías, las controlarías, y hasta las comisiones de derechos humanos.
Estas instituciones absorben los grandes presupuestos y los resultados han sido muy pobres precisamente porque ponemos excesiva atención en los mitos y no en las realidades.
Es por ello que hemos cambiado de estrategia, ahora nuestro apoyo estará enfocado en todas las instituciones que tendrán como misión esencial la creación de la confianza entre los unos y los otros.
El tipo de sociedad que somos corresponde al diseño institucional y este corresponde exactamente al tipo de personas que somos en lo general.
Necesitamos romper el círculo vicioso y eso lo podemos y los debemos hacer desde lo personal y desde las mismas instituciones.
Somos pocos e insuficientes que trabajamos en este sentido.
No tomar la responsabilidad por nuestro país, no solo le estamos fallando a los 106 millones de compatriotas, sino nos estamos fallando a nosotros mismos.
Muy a pesar de que hemos sido saqueados en toda nuestra historia, la naturaleza ha sido muy generosa con nosotros los mexicanos, puesto que todavía tenemos abundancia de recursos, los mismos que la mayor parte de los mexicanos ignoramos, con los que podemos generar el bienestar para todos los mexicanos.
No hemos sabido generar el bienestar porque no hemos sabido crear la educación y la cultura para ello.
No hemos sabido aprovechar los medios de comunicación para crear el entendimiento entre los unos y los otros.
Mediante la educación y la cultura hemos creado un sistema de domesticación y hemos filtrado la idea de que toda la estructura de gobierno está para resolver todos los problemas de la población entera.
De una vez por todas, debemos poner muy en claro las funciones de los gobiernos, no estamos para eso, sino para poner las condiciones para que todos los individuos y todas las instituciones puedan cumplir con sus funciones y entre esas funciones están la de resolver cada quien sus propios problemas, desde luego con el auxilio de todas las instituciones.
Cada familia tiene sus propias responsabilidades, tiene la responsabilidad de educar a la familia, no tienen derecho a delegar la responsabilidad que a esa familia les toca a los maestros de la escuela. Tiene la responsabilidad de servir a la sociedad mediante un trabajo en donde haya un producto final valioso y le toca una paga como derecho. Tiene la obligación de cuidar del medio ambiente porque este es patrimonio de todos no solo de quienes gobiernan.
Este es el momento de definir perfectamente la función que tenemos cada uno de quienes estamos en este salón.
A quienes estamos en el gobierno nos toca poner las condiciones para que todos los demás actores puedan realizar sus propias funciones.
Nos toca crear la educación para que todo mexicano pueda acceder en condiciones de la más alta calidad con la que podamos generar el bienestar para todos los mexicanos.
Nos toca dar toda la libertad para que todo mexicano pueda acceder a toda la información que le sirva para emprender todo negocio que genere empleos y produzca los productos y servicios que nu8estrop pueblo requiere para el pleno desarrollo de todos.
A los legisladores les toca dejar a un lado todas las leyes que estás deteniendo nuestro desarrollo del país, debemos dejar a un lado el proteccionismo del que están impregnadas muchas de nuestras leyes, que no hacen otra cosa mas que invalidar el potencial que tienen todos los “pobres”, en lugar de proteccionismo pondremos todo nuestro esfuerzo y nuestra creatividad para impulsarlos a emprender todo tipo de actividades que se puedan desarrollar en cada una de sus comunidades.
Necesitamos una autentica reforma fiscal que nos ponga en condiciones competitivas con otros gobiernos, necesitamos mas recursos para poder operar todos los cambios que este país necesita y no lo podemos hacer con la legislación que actualmente tenemos.
Ya es tiempo de dejar atrás los pleitos de partidos contra partidos y de legisladores contra el poder ejecutivo, los 106 millones de mexicanos nos reclaman acciones más sabias y más patrióticas
Los medios de comunicación son una instancia que esta obligada a servir a México, no solo servirse a sí misma.
Pareciera que los medios de comunicación no tienen perfectamente bien definida su función en esta sociedad, pareciera que solo están ahí solo para atraer dinero a costa de lo que sea, están permanentemente luchando por el rating, por la obtención de la ganancia económica.
Los medios de comunicación son empresas como cualquier otra empresa que están obligadas a dar un producto final valioso.
Este producto tienen que ver con provocar el entendimiento entre los gobernantes y los gobernados y entre los unos y los otros. Tiene que ver también con proporcionar la información que los diferentes públicos requieren para crear las condiciones más optimas para todos, tienen que ver la orientación que se brinda a la población acerca de las diferentes problemáticas que tiene la población, tiene que ver con la educación que debe proporcionar a toda la población, desde luego esta debe brindar solo el complemento que la población requiere y por último, debe proporcionar un entretenimiento sano.
Los medios de comunicación tienen la facilidad para comunicar a todo el pueblo las grandes ideas con las cuales nos podamos engrandecer todos por igual, no tenemos derecho a desaprovechar estas tecnologías y privarnos del conocimiento que la humanidad nos ha dado.
Sería un crimen no hacerlo.
Necesitamos conocer las miles de historias de éxito que México ha tenido para alentarnos los unos a los otros.
Las historias de los fracasos solo nos pueden servir cuando hay lecciones para que a pesar de ellos podamos seguir insistiendo en el éxito.
Necesitamos conectar a todos los miembros de la sociedad para activar entre todos la economía, la educación y la cultura.
Necesitamos entender que el poder está en todos los que tengamos el conocimiento.
Los medios de comunicación no deben estar por arriba de ningún poder.
Los grandes, medianos y pequeños empresarios juegan un papel importante en el establecimiento de las mejores bases para el desarrollo del país. Su función es indispensable.
Se requiere de ustedes que orienten sus inversiones con un profundo sentido social, se requiere que piensen en los productos y servicios que realmente requiere nuestro país, no nos debemos conformar con solo obtener una ganancia económica determinada, esta debe ser el resultado de nuestro esfuerzo y nuestra creatividad.
Es indispensable que los empresarios puedan crear sus propios institutos de investigación con los cuales se puedan crear nuevas tecnologías, es tiempo de darnos cuenta que los grandes países los son por la investigación que realizan, estos son los grandes creadores de las patentes, México tiene el potencial para hacerlo también.
Una de las razones del que no hayamos podido acceder a la riqueza es por la ausencia de suficiente capital humano calificado, tenemos toda la infraestructura educativa, pero no tenemos la calidad necesaria para estar por ahora entre los países más avanzados.
Desde ahora me comprometo a dar todo mi apoyo para que la educación que imparte el estado, desde preescolar hasta la universidad tenga todo el respaldo que se requiere.
He instruido a la Secretaria de Educación Pública para ejercer el presupuesto para poner calidad en toda la educación y pronto estar en condiciones para generar el bienestar para todos los mexicanos.
He instruido también para que se instrumente una educación artística desde los primeros años de los niños con el propósito de que se inicien en la creatividad, para que adquieran la sensibilidad necesaria para captar toda la inspiración que México nos da para crear una gran civilización que le de luz a México y al mundo.
He instruido a todas las secretarias de estado que tienen que ver con difusión de la cultura para que se den todas las facilidades que se dan en todos los países avanzados para que se fortalezcan todas las artes.
Invito a todas las instituciones públicas y privadas para se organicen concursos en todas las artes para crear los diferentes escenarios para el futuro cercano de México.
Tanto en la literatura, en el teatro y en el cine se han creado muchas obras de un gran valor literario, pero básicamente descriptivo y de denuncia, necesitamos ir más allá de esta, necesitamos usar estas artes para pintar el México que queremos y hacer más fácil la transición de la escena real que vivimos a la escena ideal que seguramente todos queremos.
Necesitamos crear historias diferentes que estén en un estado emocional alto de tal manera que podamos contagiar a todos los mexicanos de entusiasmo.
Tenemos muchas razones para estar contentos con la tierra que nos ha dado la naturaleza, necesitamos dar a conocer todas las razones para sentirnos orgullosos de nuestro país.
Los artistas pueden generar esas condiciones y por eso todos estos tendrán todo mi apoyo para que ejerzan toda su creatividad.
Todos los aquí reunidos tenemos la obligación de ver hacia adelante para dejar a los verdaderos enemigos atrás.
No tenemos derecho a vernos entre nosotros como los enemigos de México.
Tenemos el potencial, los recursos naturales y humanos para hacer de este México un gran país.
Ustedes tienen la palabra.
Este texto no corresponde a la realidad que vivimos los mexicanos, pero en la medida de que pensemos en los conceptos aquí vertidos y en la medida en que estemos de acuerdo, estaremos creando las posibilidades para cristalizar en la realidad estos sueños.
Si estás de acuerdo en todo ello, por favor difúndelo hasta que le llegue al presidente.
Para cualquier comentario, pregunta o aportación:
ernestopartida44@yahoo.com.mx
Por Ernesto Partida Pedroza
Definitivamente no, lo que realmente necesitamos es un presidente que sea capaz de interpretar las verdaderas aspiraciones, las necesidades del pueblo mexicano y que sea capaz de articular un gran proyecto de nación en el que se puedan meter a todos los mexicanos y en el cual se puedan ver las perspectivas para que todos ganemos en el juego.
La grandeza del presidente y de su proyecto deberá ser tan grande que no es posible que alguien diga, “No, ese proyecto no me interesa”. El proyecto sería tan grande que todos contemplarían ganar, nadie quedaría fuera del juego.
El presidente convocaría a una reunión a realizarse en el Alcázar del Castillo de Chapultepec, entre los invitados estaría su gabinete en primer lugar, a los principales líderes de las cámaras legislativas, a los principales empresarios del país, los dueños de los principales medios de comunicación y los rectores de todas las universidades públicas y privadas del país.
Estos personajes tienen la capacidad potencial de poner las bases para la transformación del país en unos cuantos años y es por eso que el presidente los convocaría para ponerse a trabajar bajo una nueva mística.
Así empezaría su discurso el presidente:
Quienes nos encontramos en este emblemático Castillo de Chapultepec tenemos la capacidad de poner las bases para la transformación de este país por lo cual no tenemos derecho a fallarle a los 106 millones de mexicanos que tienen las esperanza puesta en todos nosotros.
De esos 106 millones de mexicanos casi el 50% de ellos viven en extrema pobreza, tenemos los mas altos niveles de inseguridad como nunca antes en la historia del país, estamos entre los primeros lugares en el nada honroso primer lugar en corrupción en el mundo, los niveles de impunidad de los mas altos del mundo, nuestros niños y nuestros jóvenes están siendo envenenados por las drogas sin que tengamos todavía las formas para que nuestros hijos las evadan.
Nuestro país se esta cayendo en pedazos, mientras eso ocurre, muchos de los aquí reunidos estamos contemplando sacar el máximo provecho a costa de las debilidades de nuestro pueblo.
No hemos entendido que estamos cavando nuestra propia tumba.
Los gobiernos se han fundado sobre principios falsos, hemos llegado a creer que el ser humano es malo por naturaleza y por ello creemos que debe haber alguien que lo controle y ese principio ha dado lugar a que establezcamos un sinfín de instituciones fundadas en la desconfianza de los unos hacia los otros y esto ha dado lugar a la creación de todas las instituciones que vigilan permanentemente a la sociedad entera
De ahí que tengamos los ejércitos, las corporaciones policíacas, las procuradurías, las controlarías, y hasta las comisiones de derechos humanos.
Estas instituciones absorben los grandes presupuestos y los resultados han sido muy pobres precisamente porque ponemos excesiva atención en los mitos y no en las realidades.
Es por ello que hemos cambiado de estrategia, ahora nuestro apoyo estará enfocado en todas las instituciones que tendrán como misión esencial la creación de la confianza entre los unos y los otros.
El tipo de sociedad que somos corresponde al diseño institucional y este corresponde exactamente al tipo de personas que somos en lo general.
Necesitamos romper el círculo vicioso y eso lo podemos y los debemos hacer desde lo personal y desde las mismas instituciones.
Somos pocos e insuficientes que trabajamos en este sentido.
No tomar la responsabilidad por nuestro país, no solo le estamos fallando a los 106 millones de compatriotas, sino nos estamos fallando a nosotros mismos.
Muy a pesar de que hemos sido saqueados en toda nuestra historia, la naturaleza ha sido muy generosa con nosotros los mexicanos, puesto que todavía tenemos abundancia de recursos, los mismos que la mayor parte de los mexicanos ignoramos, con los que podemos generar el bienestar para todos los mexicanos.
No hemos sabido generar el bienestar porque no hemos sabido crear la educación y la cultura para ello.
No hemos sabido aprovechar los medios de comunicación para crear el entendimiento entre los unos y los otros.
Mediante la educación y la cultura hemos creado un sistema de domesticación y hemos filtrado la idea de que toda la estructura de gobierno está para resolver todos los problemas de la población entera.
De una vez por todas, debemos poner muy en claro las funciones de los gobiernos, no estamos para eso, sino para poner las condiciones para que todos los individuos y todas las instituciones puedan cumplir con sus funciones y entre esas funciones están la de resolver cada quien sus propios problemas, desde luego con el auxilio de todas las instituciones.
Cada familia tiene sus propias responsabilidades, tiene la responsabilidad de educar a la familia, no tienen derecho a delegar la responsabilidad que a esa familia les toca a los maestros de la escuela. Tiene la responsabilidad de servir a la sociedad mediante un trabajo en donde haya un producto final valioso y le toca una paga como derecho. Tiene la obligación de cuidar del medio ambiente porque este es patrimonio de todos no solo de quienes gobiernan.
Este es el momento de definir perfectamente la función que tenemos cada uno de quienes estamos en este salón.
A quienes estamos en el gobierno nos toca poner las condiciones para que todos los demás actores puedan realizar sus propias funciones.
Nos toca crear la educación para que todo mexicano pueda acceder en condiciones de la más alta calidad con la que podamos generar el bienestar para todos los mexicanos.
Nos toca dar toda la libertad para que todo mexicano pueda acceder a toda la información que le sirva para emprender todo negocio que genere empleos y produzca los productos y servicios que nu8estrop pueblo requiere para el pleno desarrollo de todos.
A los legisladores les toca dejar a un lado todas las leyes que estás deteniendo nuestro desarrollo del país, debemos dejar a un lado el proteccionismo del que están impregnadas muchas de nuestras leyes, que no hacen otra cosa mas que invalidar el potencial que tienen todos los “pobres”, en lugar de proteccionismo pondremos todo nuestro esfuerzo y nuestra creatividad para impulsarlos a emprender todo tipo de actividades que se puedan desarrollar en cada una de sus comunidades.
Necesitamos una autentica reforma fiscal que nos ponga en condiciones competitivas con otros gobiernos, necesitamos mas recursos para poder operar todos los cambios que este país necesita y no lo podemos hacer con la legislación que actualmente tenemos.
Ya es tiempo de dejar atrás los pleitos de partidos contra partidos y de legisladores contra el poder ejecutivo, los 106 millones de mexicanos nos reclaman acciones más sabias y más patrióticas
Los medios de comunicación son una instancia que esta obligada a servir a México, no solo servirse a sí misma.
Pareciera que los medios de comunicación no tienen perfectamente bien definida su función en esta sociedad, pareciera que solo están ahí solo para atraer dinero a costa de lo que sea, están permanentemente luchando por el rating, por la obtención de la ganancia económica.
Los medios de comunicación son empresas como cualquier otra empresa que están obligadas a dar un producto final valioso.
Este producto tienen que ver con provocar el entendimiento entre los gobernantes y los gobernados y entre los unos y los otros. Tiene que ver también con proporcionar la información que los diferentes públicos requieren para crear las condiciones más optimas para todos, tienen que ver la orientación que se brinda a la población acerca de las diferentes problemáticas que tiene la población, tiene que ver con la educación que debe proporcionar a toda la población, desde luego esta debe brindar solo el complemento que la población requiere y por último, debe proporcionar un entretenimiento sano.
Los medios de comunicación tienen la facilidad para comunicar a todo el pueblo las grandes ideas con las cuales nos podamos engrandecer todos por igual, no tenemos derecho a desaprovechar estas tecnologías y privarnos del conocimiento que la humanidad nos ha dado.
Sería un crimen no hacerlo.
Necesitamos conocer las miles de historias de éxito que México ha tenido para alentarnos los unos a los otros.
Las historias de los fracasos solo nos pueden servir cuando hay lecciones para que a pesar de ellos podamos seguir insistiendo en el éxito.
Necesitamos conectar a todos los miembros de la sociedad para activar entre todos la economía, la educación y la cultura.
Necesitamos entender que el poder está en todos los que tengamos el conocimiento.
Los medios de comunicación no deben estar por arriba de ningún poder.
Los grandes, medianos y pequeños empresarios juegan un papel importante en el establecimiento de las mejores bases para el desarrollo del país. Su función es indispensable.
Se requiere de ustedes que orienten sus inversiones con un profundo sentido social, se requiere que piensen en los productos y servicios que realmente requiere nuestro país, no nos debemos conformar con solo obtener una ganancia económica determinada, esta debe ser el resultado de nuestro esfuerzo y nuestra creatividad.
Es indispensable que los empresarios puedan crear sus propios institutos de investigación con los cuales se puedan crear nuevas tecnologías, es tiempo de darnos cuenta que los grandes países los son por la investigación que realizan, estos son los grandes creadores de las patentes, México tiene el potencial para hacerlo también.
Una de las razones del que no hayamos podido acceder a la riqueza es por la ausencia de suficiente capital humano calificado, tenemos toda la infraestructura educativa, pero no tenemos la calidad necesaria para estar por ahora entre los países más avanzados.
Desde ahora me comprometo a dar todo mi apoyo para que la educación que imparte el estado, desde preescolar hasta la universidad tenga todo el respaldo que se requiere.
He instruido a la Secretaria de Educación Pública para ejercer el presupuesto para poner calidad en toda la educación y pronto estar en condiciones para generar el bienestar para todos los mexicanos.
He instruido también para que se instrumente una educación artística desde los primeros años de los niños con el propósito de que se inicien en la creatividad, para que adquieran la sensibilidad necesaria para captar toda la inspiración que México nos da para crear una gran civilización que le de luz a México y al mundo.
He instruido a todas las secretarias de estado que tienen que ver con difusión de la cultura para que se den todas las facilidades que se dan en todos los países avanzados para que se fortalezcan todas las artes.
Invito a todas las instituciones públicas y privadas para se organicen concursos en todas las artes para crear los diferentes escenarios para el futuro cercano de México.
Tanto en la literatura, en el teatro y en el cine se han creado muchas obras de un gran valor literario, pero básicamente descriptivo y de denuncia, necesitamos ir más allá de esta, necesitamos usar estas artes para pintar el México que queremos y hacer más fácil la transición de la escena real que vivimos a la escena ideal que seguramente todos queremos.
Necesitamos crear historias diferentes que estén en un estado emocional alto de tal manera que podamos contagiar a todos los mexicanos de entusiasmo.
Tenemos muchas razones para estar contentos con la tierra que nos ha dado la naturaleza, necesitamos dar a conocer todas las razones para sentirnos orgullosos de nuestro país.
Los artistas pueden generar esas condiciones y por eso todos estos tendrán todo mi apoyo para que ejerzan toda su creatividad.
Todos los aquí reunidos tenemos la obligación de ver hacia adelante para dejar a los verdaderos enemigos atrás.
No tenemos derecho a vernos entre nosotros como los enemigos de México.
Tenemos el potencial, los recursos naturales y humanos para hacer de este México un gran país.
Ustedes tienen la palabra.
Este texto no corresponde a la realidad que vivimos los mexicanos, pero en la medida de que pensemos en los conceptos aquí vertidos y en la medida en que estemos de acuerdo, estaremos creando las posibilidades para cristalizar en la realidad estos sueños.
Si estás de acuerdo en todo ello, por favor difúndelo hasta que le llegue al presidente.
Para cualquier comentario, pregunta o aportación:
ernestopartida44@yahoo.com.mx
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proyecto de nación
¿Nuestros diputados tienen un sueño para México
Por Ernesto Partida Pedroza
Nuestros diputados son de los personajes más desprestigiados en los últimos tiempos, ¿Sabe usted porque?
Se les critica porque realizan muchos viajes improductivos al extranjero con cargo al erario, se asignan a sí mismos los grandes sueldazos, no tienen la capacidad para entrarle a la legislación de las reformas estructurales, actúan en función de lo que digan sus presidentes de los partidos, ignoran por completo las grandes necesidades del pueblo y porque carecen de un proyecto de nación.
Son quinientos diputados que le cuestan una fortuna al país que no producen las leyes que realmente necesita México.
Son unos cuantos de los principales partidos los que toman las grandes decisiones, los demás son solo el relleno.
Los mismos resultados habría si solo tuviéramos 50 o 100 diputados.
¿Hay un proyecto de nación en cada uno de los diputados? ¿Qué sueños tienen para México? o ¿Tienen solo proyectos personales?
Obtuve la lista de los correos electrónicos de la mayor parte de los diputados y les envié una pregunta: ¿Cuál es el sueño que usted tiene para México?
De los más de 300 diputados solo me respondieron dos, el diputado Itzcóatl Tonatiuh Bravo Padilla y el diputado Neftali Garzón Contre a quienes agradezco.
Me llama la atención el porque no contestaron los otros diputados, ¿No tendrán tiempo para contestar una pregunta? ¿Considerarán insignificante a un simple ciudadano? o ¿No tienen una respuesta a tal pregunta?
Me quedaré con la duda.
Mientras trascribo textualmente lo que me contesta el diputado Tonatiuh Bravo:
“Un México democrático, competitivo, organizado, con capacidad de acuerdos, con políticas de estado, con crecimiento económico y distribución del ingreso, con educación suficiente y con ánimos de sacar adelante rezagos e injusticias, un país con equidad e instituciones imparciales y respetables”.
El diputado es el presidente de la comisión de Educación Pública y de Servicios educativos, entre otros cargos.
Aquí transcribo una respuesta que le di:
Es probable que no me haya explicado bien, pero los sueños tienen que ver con el destino, con la visualización de las obras terminadas, con el diseño de lo que uno quiere con todo y sus detalles.
En su respuesta no hay nada de esto. Lo que si hay son las formas con lo cual no alcanzamos a ver su sueño.
Si le preguntáramos a un marinero acerca de su destino, nos respondería a un puerto especifico.
Si el marinero me respondiera como usted me ha respondido me diría: “Quiero ir lo más cómodo posible, que nos sirvan las tres comidas mientras dura el viaje, que lleguemos lo más rápido a nuestro destino y que todo marche bien para todos los pasajeros”.
La respuesta del otro diputado fue: “Transformar al país para todos con igualdad de oportunidades, un país en donde su gobierno sea sensible a las demandas ciudadanas, respete las leyes y los derechos humanos, una nueva república en donde los recursos naturales como el petróleo, la electricidad y la naturaleza misma sean respetados y cuidados por las futuras generaciones, una aspiración de contar con un gobierno que piense en la prosperidad de México que aproveche su principal recurso, que genere bienestar para todos y distribuya la riqueza con justicia, que sea México un baluarte de la unidad latinoamericana con la que soñó Simón Bolívar para defendernos del gran imperio del norte que históricamente ha lastimado a los países latinos con invasiones, guerras y con la explotación de sus recursos naturales a través de sus multinacionales.
Un México en donde todos estemos comprometidos para honrar los ideales
de quienes nos precedieron en la construcción de este país, hombres y
mujeres gloriosos que soñaron con un país libre y democrático como el
cura Hidalgo, Morelos, don Benito Juárez y los revolucionarios de 1910 Emiliano Zapata, Francisco Villa, Francisco I Madero, y muchos miles de mexicanos anónimos que han dado a México gloria por su pensamiento creador en el campo de la política, la ciencia, la cultura y la paz no solo para los mexicanos sino para el mundo entero”.
Son muchos los signos que nos permiten pensar que nuestros diputados no tienen un proyecto de nación sobre el cual trabajar, solo existen proyectos personales por los cuales luchan a costa de lo que sea, pero con el presupuesto de la nación.
Producen muchas leyes inútiles, piensan tal vez que los grandes problemas se resuelven haciendo más y más leyes.
Las publicidad que ellos pagan nos dicen que son capaces de generar acuerdos, pues si, pero solo para esas leyes inútiles.
En realidad son incapaces para crear las leyes estructurales que tanto requiere el país.
México se está quedando atrás en la generación de la riqueza debido a una legislación que impide el progreso de este país.
Nuestros diputados son incapaces de romper los paradigmas a los cuales estamos atados.
Ciertamente se han sacado las reformas fiscal y del ISSSTE y la electoral, pero no resultaron ser las reformas que este país requiere con urgencia, estas reformas fueron producto de negociaciones convencieras para los propios legisladores, “Yo voto por la reforma que tu quieres siempre y cuando tu votes por la que a mi me interesa”, todo esto basado en cálculos para poder subir al siguiente escalón del poder.
No existe un proyecto de nación sobre el cual trabajar.
Si le pidiéramos un proyecto a un arquitecto, nos presentaría una maqueta con todos sus detalles. ¿Qué sería lo equivalente en un diputado?
Si de igual manera le pidiéramos el sueño a un futbolista profesional, no nos diría que su objetivo final sería llevarse bien con sus compañeros, tener las mismas condiciones de igualdad, de respetar las reglas establecidas en el partido, no, obviamente nos diría que su sueño sería meter goles.
El problema de fondo es que los diputados trabajan sobre el camino, pero desconocen el destino final.
Es falsa la publicidad que nos dan en cuanto a que los diputados se ponen de acuerdo y no lo podrán hacer puesto que no saben a donde van.
Cuando no se tiene el conocimiento del destino final, se corre el riego de ser arrastrados por la inercia, como actualmente sucede.
Son muchas críticas las que reciben nuestros diputados por su ineficiencia, por su falsa representatividad, por lo derrochadores que son, por su ignorancia de los asuntos torales del país, pero no deberíamos quejarnos porque nosotros mismos como ciudadanos fuimos quienes los elegimos, nosotros les dimos el voto de confianza apoyados simplemente en su palabra.
La triste realidad es que nuestros diputados son hechos a imagen y semejanza nuestra, padecen de la misma ignorancia que la mayor parte de la población, están ahí solo por intereses personales, muchos de nosotros haríamos lo mismo que ahora hacen nuestros “representantes”.
Esto nos lleva a reflexionar acerca de nuestra responsabilidad de elegir adecuadamente a los diputados para no andar quejándonos después de ellos.
La solución no está en la elección de otros diputados porque simplemente no los hemos preparado para un buen desempeño.
Necesitamos crear un proyecto de país que todavía no tenemos.
Una persona triunfadora es porque creó una meta a largo plazo y trabajó para ello y lo logro.
Para que una empresa tenga éxito, necesariamente hace toda una planeación y trabaja en sus objetivos y llega a cosechar los triunfos.
En una nación es lo mismo, se plantean los recursos que tiene el país, se plantea la creación de las empresas y junto se trabaja en la formación del capital humano y al conjuntarse todo esto es como se logran los objetivos.
México tiene todos los recursos con los cuales podemos crear la riqueza entre todos y para todos, el problema es que estamos contaminados por ideologías obsoletas y nula calidad en la educación que no nos permite saber ver lo que hay bajo nuestros pies.
No tenemos el suficiente capital humano para estar a la altura de los retos que tiene México.
Los grandes beneficiarios de nuestros recursos han sido desde siempre los extranjeros, ¿Hasta cuando?
A nivel de país necesitamos proyectos a corto y a largo plazo, ¿Cuáles son los proyectos a corto y a largo plazo del gobierno federal? ¿Cuáles son los proyectos de corto y a largo plazo del gobierno del distrito federal?
Prácticamente todos los grandes proyectos de todos los gobiernos obedecen a intereses de conquistar los votos para el siguiente escalón en el poder, no obedecen a proyectos que el país requiere y que solo pueden verse los resultados a largo plazo.
Un proyecto que debe realizarse cuanto antes es una reforma educativa integral en la que se formen a los profesionales que puedan crear condiciones totalmente diferentes en el país.
Necesitamos una reforma que enseñe a los niños a leer, a escribir, pero no solo eso, que realmente tengan el gusto por leer y escribir, la reforma no debe quedar ahí, se requiere que aprendan a pensar, a crear, a observar, a imaginar, a debatir y a reflexionar.
Lo que actualmente se tiene es un sistema de domesticación, no de educación.
La verdadera educación hace que los propios estudiantes descubran la grandeza que hay en si mismos y en el país en el cual viven.
La realización de este proyecto es inaplazable pero nuestros políticos han sido incapaces de realizar.
No existe una manera diferente de avanzar.
Esta es la tarea en la que todos los políticos deben estar trabajando ya.
Como ciudadanos tenemos la obligación de elegir a los legisladores que se comprometan a llevar a cabo esta reforma.
Tengo en mi haber un pequeño libro en donde planteo la necesidad de reformar la educación.
Es la historia ficticia ubicada el año del 2050, fecha en la que ya se resolvieron los grandes problemas nacionales, se hizo una reforma educativa integral en la que ya no existe la deserción, todos los alumnos egresan con un sinnúmero de habilidades, salen con la mentalidad emprendedora que realmente llenan el vacío que existió tiempo atrás.
La formación de una nueva generación da lugar a la desaparición del desempleo, a la inseguridad, a la corrupción y a la pobreza.
Los reclusorios se convirtieron en centros universitarios en donde se imparten las nuevas carreras que le hacen frente a las realidades que se viven en ese tiempo.
Este libro lo he titulado como “DÉJENNOS SOÑAR”.
Tengo otro libro todavía inédito en donde planteo la multitud de problemas, varias historias ficticias de proyectos realizados y los puentes para transitar de la escena real a la escena ideal.
He titulado este libro como “EN BUSCA DEL SUEÑO MEXICANO”.
En estos dos libros hay ideas que los aspirantes a legisladores podría tomar para diseñar sus proyectos.
Ofrezco los siguientes trabajos como un complemento, si usted me los solicita, con gusto se los envío.
Cuando llevemos el ambiente futbolero a la política, entonces…
¿Cómo sería México si tuviera una educación de calidad?
¿Cómo es que Tepito se convirtió en la ciudad del conocimiento?
ernestopartida44@yahoo.com.mx
Nuestros diputados son de los personajes más desprestigiados en los últimos tiempos, ¿Sabe usted porque?
Se les critica porque realizan muchos viajes improductivos al extranjero con cargo al erario, se asignan a sí mismos los grandes sueldazos, no tienen la capacidad para entrarle a la legislación de las reformas estructurales, actúan en función de lo que digan sus presidentes de los partidos, ignoran por completo las grandes necesidades del pueblo y porque carecen de un proyecto de nación.
Son quinientos diputados que le cuestan una fortuna al país que no producen las leyes que realmente necesita México.
Son unos cuantos de los principales partidos los que toman las grandes decisiones, los demás son solo el relleno.
Los mismos resultados habría si solo tuviéramos 50 o 100 diputados.
¿Hay un proyecto de nación en cada uno de los diputados? ¿Qué sueños tienen para México? o ¿Tienen solo proyectos personales?
Obtuve la lista de los correos electrónicos de la mayor parte de los diputados y les envié una pregunta: ¿Cuál es el sueño que usted tiene para México?
De los más de 300 diputados solo me respondieron dos, el diputado Itzcóatl Tonatiuh Bravo Padilla y el diputado Neftali Garzón Contre a quienes agradezco.
Me llama la atención el porque no contestaron los otros diputados, ¿No tendrán tiempo para contestar una pregunta? ¿Considerarán insignificante a un simple ciudadano? o ¿No tienen una respuesta a tal pregunta?
Me quedaré con la duda.
Mientras trascribo textualmente lo que me contesta el diputado Tonatiuh Bravo:
“Un México democrático, competitivo, organizado, con capacidad de acuerdos, con políticas de estado, con crecimiento económico y distribución del ingreso, con educación suficiente y con ánimos de sacar adelante rezagos e injusticias, un país con equidad e instituciones imparciales y respetables”.
El diputado es el presidente de la comisión de Educación Pública y de Servicios educativos, entre otros cargos.
Aquí transcribo una respuesta que le di:
Es probable que no me haya explicado bien, pero los sueños tienen que ver con el destino, con la visualización de las obras terminadas, con el diseño de lo que uno quiere con todo y sus detalles.
En su respuesta no hay nada de esto. Lo que si hay son las formas con lo cual no alcanzamos a ver su sueño.
Si le preguntáramos a un marinero acerca de su destino, nos respondería a un puerto especifico.
Si el marinero me respondiera como usted me ha respondido me diría: “Quiero ir lo más cómodo posible, que nos sirvan las tres comidas mientras dura el viaje, que lleguemos lo más rápido a nuestro destino y que todo marche bien para todos los pasajeros”.
La respuesta del otro diputado fue: “Transformar al país para todos con igualdad de oportunidades, un país en donde su gobierno sea sensible a las demandas ciudadanas, respete las leyes y los derechos humanos, una nueva república en donde los recursos naturales como el petróleo, la electricidad y la naturaleza misma sean respetados y cuidados por las futuras generaciones, una aspiración de contar con un gobierno que piense en la prosperidad de México que aproveche su principal recurso, que genere bienestar para todos y distribuya la riqueza con justicia, que sea México un baluarte de la unidad latinoamericana con la que soñó Simón Bolívar para defendernos del gran imperio del norte que históricamente ha lastimado a los países latinos con invasiones, guerras y con la explotación de sus recursos naturales a través de sus multinacionales.
Un México en donde todos estemos comprometidos para honrar los ideales
de quienes nos precedieron en la construcción de este país, hombres y
mujeres gloriosos que soñaron con un país libre y democrático como el
cura Hidalgo, Morelos, don Benito Juárez y los revolucionarios de 1910 Emiliano Zapata, Francisco Villa, Francisco I Madero, y muchos miles de mexicanos anónimos que han dado a México gloria por su pensamiento creador en el campo de la política, la ciencia, la cultura y la paz no solo para los mexicanos sino para el mundo entero”.
Son muchos los signos que nos permiten pensar que nuestros diputados no tienen un proyecto de nación sobre el cual trabajar, solo existen proyectos personales por los cuales luchan a costa de lo que sea, pero con el presupuesto de la nación.
Producen muchas leyes inútiles, piensan tal vez que los grandes problemas se resuelven haciendo más y más leyes.
Las publicidad que ellos pagan nos dicen que son capaces de generar acuerdos, pues si, pero solo para esas leyes inútiles.
En realidad son incapaces para crear las leyes estructurales que tanto requiere el país.
México se está quedando atrás en la generación de la riqueza debido a una legislación que impide el progreso de este país.
Nuestros diputados son incapaces de romper los paradigmas a los cuales estamos atados.
Ciertamente se han sacado las reformas fiscal y del ISSSTE y la electoral, pero no resultaron ser las reformas que este país requiere con urgencia, estas reformas fueron producto de negociaciones convencieras para los propios legisladores, “Yo voto por la reforma que tu quieres siempre y cuando tu votes por la que a mi me interesa”, todo esto basado en cálculos para poder subir al siguiente escalón del poder.
No existe un proyecto de nación sobre el cual trabajar.
Si le pidiéramos un proyecto a un arquitecto, nos presentaría una maqueta con todos sus detalles. ¿Qué sería lo equivalente en un diputado?
Si de igual manera le pidiéramos el sueño a un futbolista profesional, no nos diría que su objetivo final sería llevarse bien con sus compañeros, tener las mismas condiciones de igualdad, de respetar las reglas establecidas en el partido, no, obviamente nos diría que su sueño sería meter goles.
El problema de fondo es que los diputados trabajan sobre el camino, pero desconocen el destino final.
Es falsa la publicidad que nos dan en cuanto a que los diputados se ponen de acuerdo y no lo podrán hacer puesto que no saben a donde van.
Cuando no se tiene el conocimiento del destino final, se corre el riego de ser arrastrados por la inercia, como actualmente sucede.
Son muchas críticas las que reciben nuestros diputados por su ineficiencia, por su falsa representatividad, por lo derrochadores que son, por su ignorancia de los asuntos torales del país, pero no deberíamos quejarnos porque nosotros mismos como ciudadanos fuimos quienes los elegimos, nosotros les dimos el voto de confianza apoyados simplemente en su palabra.
La triste realidad es que nuestros diputados son hechos a imagen y semejanza nuestra, padecen de la misma ignorancia que la mayor parte de la población, están ahí solo por intereses personales, muchos de nosotros haríamos lo mismo que ahora hacen nuestros “representantes”.
Esto nos lleva a reflexionar acerca de nuestra responsabilidad de elegir adecuadamente a los diputados para no andar quejándonos después de ellos.
La solución no está en la elección de otros diputados porque simplemente no los hemos preparado para un buen desempeño.
Necesitamos crear un proyecto de país que todavía no tenemos.
Una persona triunfadora es porque creó una meta a largo plazo y trabajó para ello y lo logro.
Para que una empresa tenga éxito, necesariamente hace toda una planeación y trabaja en sus objetivos y llega a cosechar los triunfos.
En una nación es lo mismo, se plantean los recursos que tiene el país, se plantea la creación de las empresas y junto se trabaja en la formación del capital humano y al conjuntarse todo esto es como se logran los objetivos.
México tiene todos los recursos con los cuales podemos crear la riqueza entre todos y para todos, el problema es que estamos contaminados por ideologías obsoletas y nula calidad en la educación que no nos permite saber ver lo que hay bajo nuestros pies.
No tenemos el suficiente capital humano para estar a la altura de los retos que tiene México.
Los grandes beneficiarios de nuestros recursos han sido desde siempre los extranjeros, ¿Hasta cuando?
A nivel de país necesitamos proyectos a corto y a largo plazo, ¿Cuáles son los proyectos a corto y a largo plazo del gobierno federal? ¿Cuáles son los proyectos de corto y a largo plazo del gobierno del distrito federal?
Prácticamente todos los grandes proyectos de todos los gobiernos obedecen a intereses de conquistar los votos para el siguiente escalón en el poder, no obedecen a proyectos que el país requiere y que solo pueden verse los resultados a largo plazo.
Un proyecto que debe realizarse cuanto antes es una reforma educativa integral en la que se formen a los profesionales que puedan crear condiciones totalmente diferentes en el país.
Necesitamos una reforma que enseñe a los niños a leer, a escribir, pero no solo eso, que realmente tengan el gusto por leer y escribir, la reforma no debe quedar ahí, se requiere que aprendan a pensar, a crear, a observar, a imaginar, a debatir y a reflexionar.
Lo que actualmente se tiene es un sistema de domesticación, no de educación.
La verdadera educación hace que los propios estudiantes descubran la grandeza que hay en si mismos y en el país en el cual viven.
La realización de este proyecto es inaplazable pero nuestros políticos han sido incapaces de realizar.
No existe una manera diferente de avanzar.
Esta es la tarea en la que todos los políticos deben estar trabajando ya.
Como ciudadanos tenemos la obligación de elegir a los legisladores que se comprometan a llevar a cabo esta reforma.
Tengo en mi haber un pequeño libro en donde planteo la necesidad de reformar la educación.
Es la historia ficticia ubicada el año del 2050, fecha en la que ya se resolvieron los grandes problemas nacionales, se hizo una reforma educativa integral en la que ya no existe la deserción, todos los alumnos egresan con un sinnúmero de habilidades, salen con la mentalidad emprendedora que realmente llenan el vacío que existió tiempo atrás.
La formación de una nueva generación da lugar a la desaparición del desempleo, a la inseguridad, a la corrupción y a la pobreza.
Los reclusorios se convirtieron en centros universitarios en donde se imparten las nuevas carreras que le hacen frente a las realidades que se viven en ese tiempo.
Este libro lo he titulado como “DÉJENNOS SOÑAR”.
Tengo otro libro todavía inédito en donde planteo la multitud de problemas, varias historias ficticias de proyectos realizados y los puentes para transitar de la escena real a la escena ideal.
He titulado este libro como “EN BUSCA DEL SUEÑO MEXICANO”.
En estos dos libros hay ideas que los aspirantes a legisladores podría tomar para diseñar sus proyectos.
Ofrezco los siguientes trabajos como un complemento, si usted me los solicita, con gusto se los envío.
Cuando llevemos el ambiente futbolero a la política, entonces…
¿Cómo sería México si tuviera una educación de calidad?
¿Cómo es que Tepito se convirtió en la ciudad del conocimiento?
ernestopartida44@yahoo.com.mx
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¿Qué es eso que llamamos gobierno?
En nuestro afán de rehuir la responsabilidad,
los humanos creamos monstruos sagrados y
luego nos postramos ante ellos para obedecerlos
ciegamente.
Héctor Calderón
Por Ernesto Partida Pedroza
La mayor parte de los ciudadanos nos quejamos de lo que hace el gobierno. Si nos damos cuenta de la corrupción, automáticamente pensamos en la culpabilidad del gobierno en turno. Si pensamos en la inseguridad, de igual manera pensamos en la responsabilidad del gobierno. Nuestros gobernantes se han convertido en el chivo expiatorio del pueblo para explicar todos los males. Pero ¡sabemos lo que exactamente es el gobierno? ¿Tenemos conciencia de cómo se forma el gobierno? ¿Nosotros los ciudadanos tenemos alguna responsabilidad?
Hay un texto del Ing. Héctor Calderón el cual nos explica de una manera muy sencilla lo que es el gobierno y la responsabilidad que tenemos con respecto a al origen del gobierno.
“Consideremos primeramente a eso que llamamos el gobierno. Si yo pido que presenten al gobierno para tocarlo, verlo, escucharlo, conocerlo directa y personalmente, nadie podrá satisfacer mi petición ¿o sí?. Por ejemplo, me podrían señalar un edificio: el Palacio Nacional, y me dirían que allí esta el gobierno. Desde luego el edificio no es el gobierno. Las piedras, los techos, las ventanas, los muebles, no piensan, ni ordenan, ni vigilan... sólo están allí. Entremos al edificio y preguntemos al conserje dónde se encuentra el “gobierno”, porque queremos saludarlo y conocerlo. Se sonreirá y nos mandará con una señorita muy amable cuya función es dar información al público. Desde lugo, ella tampoco es el gobierno y , en su afán de atendernos, nos mostrará un directorio, o un organigrama, donde está están representadas todas las secretarías, direcciones y departamentos del gobierno. El directorio tampoco es el gobierno, y así se lo decimos, a riesgo de agotar su paciencia.
Quizás entonces nos lleve a una oficina llena de empleados y nos diga que esa es una parte del gobierno; pero nosotros interceptamos a uno de los empleados y le preguntamos “¿eres tú el gobierno”? y nos contestará que no; que él es uno de los que trabaja en el gobierno. Quedamos en las mismas, tampoco él ha tocado o palpado al gobierno. Simplemente trabaja para el gobierno y cada mes recibe un sobre grueso con dinero que le entregan en su nombre. Si le interrogamos sobre como cree que es el gobierno, probablemente nos conteste diciendo que se lo imagina con la apariencia de su jefe: un señor ya viejo, amable, tolerante, que le saluda todos los días. Pero tampoco su jefe es el gobierno, ni lo conoce “personalmente.” Seguramente él también lo tiene registrado en la mente con la imagen y semejanza de su propio jefe.
Así podemos ascender la escalera burocrática hasta llegar al presidente, quien nos explicaría, si lo preguntásemos, que él no es el gobierno, si no únicamente un ciudadano elegido democráticamente para encabezar al gobierno, y que está sujeto a la voluntad del pueblo y a las leyes. A estas alturas, comprendemos que ni el propio presidente nos podrá poner en contacto con algo solidario y comprobable que podamos identificar como “el gobierno”. Y no es que no exista. Sí existe, pero no allá afuera en el mundo que nos rodea, sino dentro de la mente de cada uno de nosotros, como un concepto.
Las leyes son parte del gobierno porque nosotros lo hemos decidido así. Son algo como las reglas del juego que estamos jugando. Ellas dicen que existe el gobierno y le otorgan una multitud de poderes, atribuciones y obligaciones. En el momento que ninguno recordara las reglas, ni entendiera las letras con que están escritas, no habría reglas y no habría juego. En el momento en que todos y cada uno de los empleados y funcionarios que trabajan en el gobierno olvidaran lo que se supone que son y deben hacer, desaparecería el gobierno.
Sí, el gobierno es una idea, un concepto, un acuerdo entre los habitantes de una nación. No está afuera, está dentro de nosotros mismos y solamente persiste, independientemente de cada quien, porque aunque uno o dos repudien el acuerdo, los demás persisten en la afirmación contundente de que existe y que tenemos que obedecer sus mandatos. A mantener este acuerdo nos empuja el temor a la libertad, y la responsabilidad que invariablemente le acompaña.
Hemos oído decir que “cada pueblo tiene el gobierno que se merece”, pero el dicho se quedo muy corto, porque la verdad es que cada pueblo crea en su mente su propio gobierno. Lo moldea a su antojo y si tolera una dictadura es que está dispuesto a soportar su peso, con tal de no asumir las responsabilidades de un régimen más democrático. Las dictaduras, las monarquías, los sistemas absolutistas, son los regímenes más cómodos para los pueblos que tienen vocación de esclavos. Así no tienen ni la más leve culpa de lo que suceda. No tienen que decidir nada. Lo que hagan lo harán a la fuerza, con desgano sin que importen las consecuencias, y la culpa de todos los males podrán echársela al sátrapa que los gobierna. Ni siquiera tendrán que pensar -hasta esto les estará vedado- y en complicidad disimulada con sus amos, denunciarán cualquiera disidencia para que el gobierno la aplaste sin misericordia. Así lo quieren ellos en su interior, aunque enjuguen teatralmente sus lágrimas de cocodrilo por los mártires de la libertad.”
Alguien que entienda este texto no puede ir por la calle y protestar por cualquier problema puesto que supuestamente se ha dado cuenta de que el gobierno somos nosotros mismos.
* El libro de referencia es Liberalismo social mexicano
ernestopartida44@yahoo.com.mx
los humanos creamos monstruos sagrados y
luego nos postramos ante ellos para obedecerlos
ciegamente.
Héctor Calderón
Por Ernesto Partida Pedroza
La mayor parte de los ciudadanos nos quejamos de lo que hace el gobierno. Si nos damos cuenta de la corrupción, automáticamente pensamos en la culpabilidad del gobierno en turno. Si pensamos en la inseguridad, de igual manera pensamos en la responsabilidad del gobierno. Nuestros gobernantes se han convertido en el chivo expiatorio del pueblo para explicar todos los males. Pero ¡sabemos lo que exactamente es el gobierno? ¿Tenemos conciencia de cómo se forma el gobierno? ¿Nosotros los ciudadanos tenemos alguna responsabilidad?
Hay un texto del Ing. Héctor Calderón el cual nos explica de una manera muy sencilla lo que es el gobierno y la responsabilidad que tenemos con respecto a al origen del gobierno.
“Consideremos primeramente a eso que llamamos el gobierno. Si yo pido que presenten al gobierno para tocarlo, verlo, escucharlo, conocerlo directa y personalmente, nadie podrá satisfacer mi petición ¿o sí?. Por ejemplo, me podrían señalar un edificio: el Palacio Nacional, y me dirían que allí esta el gobierno. Desde luego el edificio no es el gobierno. Las piedras, los techos, las ventanas, los muebles, no piensan, ni ordenan, ni vigilan... sólo están allí. Entremos al edificio y preguntemos al conserje dónde se encuentra el “gobierno”, porque queremos saludarlo y conocerlo. Se sonreirá y nos mandará con una señorita muy amable cuya función es dar información al público. Desde lugo, ella tampoco es el gobierno y , en su afán de atendernos, nos mostrará un directorio, o un organigrama, donde está están representadas todas las secretarías, direcciones y departamentos del gobierno. El directorio tampoco es el gobierno, y así se lo decimos, a riesgo de agotar su paciencia.
Quizás entonces nos lleve a una oficina llena de empleados y nos diga que esa es una parte del gobierno; pero nosotros interceptamos a uno de los empleados y le preguntamos “¿eres tú el gobierno”? y nos contestará que no; que él es uno de los que trabaja en el gobierno. Quedamos en las mismas, tampoco él ha tocado o palpado al gobierno. Simplemente trabaja para el gobierno y cada mes recibe un sobre grueso con dinero que le entregan en su nombre. Si le interrogamos sobre como cree que es el gobierno, probablemente nos conteste diciendo que se lo imagina con la apariencia de su jefe: un señor ya viejo, amable, tolerante, que le saluda todos los días. Pero tampoco su jefe es el gobierno, ni lo conoce “personalmente.” Seguramente él también lo tiene registrado en la mente con la imagen y semejanza de su propio jefe.
Así podemos ascender la escalera burocrática hasta llegar al presidente, quien nos explicaría, si lo preguntásemos, que él no es el gobierno, si no únicamente un ciudadano elegido democráticamente para encabezar al gobierno, y que está sujeto a la voluntad del pueblo y a las leyes. A estas alturas, comprendemos que ni el propio presidente nos podrá poner en contacto con algo solidario y comprobable que podamos identificar como “el gobierno”. Y no es que no exista. Sí existe, pero no allá afuera en el mundo que nos rodea, sino dentro de la mente de cada uno de nosotros, como un concepto.
Las leyes son parte del gobierno porque nosotros lo hemos decidido así. Son algo como las reglas del juego que estamos jugando. Ellas dicen que existe el gobierno y le otorgan una multitud de poderes, atribuciones y obligaciones. En el momento que ninguno recordara las reglas, ni entendiera las letras con que están escritas, no habría reglas y no habría juego. En el momento en que todos y cada uno de los empleados y funcionarios que trabajan en el gobierno olvidaran lo que se supone que son y deben hacer, desaparecería el gobierno.
Sí, el gobierno es una idea, un concepto, un acuerdo entre los habitantes de una nación. No está afuera, está dentro de nosotros mismos y solamente persiste, independientemente de cada quien, porque aunque uno o dos repudien el acuerdo, los demás persisten en la afirmación contundente de que existe y que tenemos que obedecer sus mandatos. A mantener este acuerdo nos empuja el temor a la libertad, y la responsabilidad que invariablemente le acompaña.
Hemos oído decir que “cada pueblo tiene el gobierno que se merece”, pero el dicho se quedo muy corto, porque la verdad es que cada pueblo crea en su mente su propio gobierno. Lo moldea a su antojo y si tolera una dictadura es que está dispuesto a soportar su peso, con tal de no asumir las responsabilidades de un régimen más democrático. Las dictaduras, las monarquías, los sistemas absolutistas, son los regímenes más cómodos para los pueblos que tienen vocación de esclavos. Así no tienen ni la más leve culpa de lo que suceda. No tienen que decidir nada. Lo que hagan lo harán a la fuerza, con desgano sin que importen las consecuencias, y la culpa de todos los males podrán echársela al sátrapa que los gobierna. Ni siquiera tendrán que pensar -hasta esto les estará vedado- y en complicidad disimulada con sus amos, denunciarán cualquiera disidencia para que el gobierno la aplaste sin misericordia. Así lo quieren ellos en su interior, aunque enjuguen teatralmente sus lágrimas de cocodrilo por los mártires de la libertad.”
Alguien que entienda este texto no puede ir por la calle y protestar por cualquier problema puesto que supuestamente se ha dado cuenta de que el gobierno somos nosotros mismos.
* El libro de referencia es Liberalismo social mexicano
ernestopartida44@yahoo.com.mx
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democracia,
elecciones,
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Política,
sátrapa
¿Qué hacemos con la mediocridad de nuestros diputados?
La prioridad de los legisladores debe ser
la educación del pueblo.
El autor
Por Ernesto Partida Pedroza
Hablar de la historia del congreso mexicano, es hablar de su sometimiento al poder ejecutivo, salvo honrosas excepciones. La última época fue la etapa priista que duró casi 75 años en la que el presidente decidía todo, tantos los diputados y senadores eran los levantadedos para aprobar todas las iniciativas del presidente.
Antes la elección de los diputados no tenía la menor importancia puesto que estos solo aprobaban las iniciativas del ejecutivo, lo importante era la elección del presidente.
Esta situación ha cambiado radicalmente, ahora el presidente se encuentra atado de manos por el cambio en la composición de los diputados que tienen su origen en diferentes partidos. Antes predominaban los diputados del PRI, ahora ningún partido tiene mayoría, por lo que forzosamente se tienen que aliar para lograr pasar las reformas.
Se supone que los diputados son nuestros representantes en el congreso, que defienden los intereses del pueblo, pero la triste realidad es que no lo hacen, solo defienden los intereses de cada partido y por otro lado no tienen la capacidad para entender la realidad que vivimos los mexicanos, carecen de la capacidad para defender su propia actuación en las cámaras.
Tuve un compañero en la maestría que se postulo como diputado por el PRD y me dijo “Lo fundamental es llegar al puesto, una vez que estemos ahí, veremos que hacemos”.
Los problemas del país son tan grandes que no tenemos derecho a confiarle las grandes decisiones que el país requiere a verdaderos improvisados, como son los actuales diputados y senadores.
Tenemos 40 años queriendo hacer una reforma fiscal integral que le lleve los suficientes recursos al gobierno para sacar al país adelante, pero ha predominado en la cámara la tibieza, la cobardía y la mediocridad que no se atreven a ponerse a la altura de las circunstancias del país.
Tenemos 35 años queriendo hacer la reforma energética y siempre hay diputados que se oponen a ella para defender intereses ideológicos.
Todas las economías emergentes han hechos las grandes reformas y eso los ha llevado a crecer a tazas aceptables, en cambio México se mantiene estancado, por la tibieza de nuestros diputados.
En estas economías emergentes han establecido los impuestos al consumo, aquí nuestros diputados le tienen miedo hacer lo mismo. Pero es lo único que ha dado resultado.
Nuestros diputados piensan en función de los intereses de sus líderes de su partido, no en función de quienes les pagan.
No conforme con eso, la cámara de diputados es de las más improductivas en el mundo, por ejemplo en la legislatura LX de 673 iniciativas de reforma presentadas solo se aprobaron 36 y ninguna de ellas es fundamental.
Por otro lado, nuestros diputados solo trabajan 195 días al año, mientras que los norteamericanos trabajan los doce meses, los canadienses trabajan 10, los de España, Italia y Francia lo hacen por lo menos nueve meses al año. Incluso, los legisladores de los estados de Michoacán y Baja California, trabajan durante 12 meses.
Otro problema es la abundancia de diputados, son 500 para los 105 millones de habitantes que somos, mientras que en Estados Unidos son 228 diputados para 300 millones de habitantes.
Para acabarla de rematar, son ellos los que se asignan los sueldazos como ningún otro congreso en el mundo, solo están por debajo de los diputados de Estados Unidos, pero están muy por arriba de todos los diputados europeos y latinoamericanos.
Somos un país que tiene 50 millones de personas en extrema pobreza, que no sabe si hoy va a desayunar o a comer o a cenar. Un país en el que el salario mínimo es de $50.57 pesos/día o $7.86 pesos/hora contra el de Estados Unidos que va de $60.00 pesos/hora hasta $200.00 pesos/hora.
Cada uno de los 500 diputados federales de San Lázaro cobra una salario mensual de 148 mil 446 pesos.
Seguramente nuestros diputados pueden dormir tranquilos a sabiendas de que existen 50 millones de personas en extrema pobreza.
El problema es que ellos no tienen una autoridad superior que los sancione o que los rectifique en forma efectiva.
Ni el poder ejecutivo ni el poder judicial puede invadir las atribuciones del legislativo.
La mediocridad de los diputados no va sola. Para que ésta exista se requiere de la mediocridad de quienes los seleccionaron, pero también de quienes votamos por ellos.
Aquí entramos todos, incluyendo quienes se abstuvieron de votar. Estos últimos decidieron que otros votaran.
Nadie tiene derecho a deslindarse de los diputados que tenemos, todos participamos en su elección de una u otra forma.
Se puede alegar que fue nuestra ignorancia la que nos orillo a votar por tal o cual diputado, pero eso no nos exime de responsabilidad ante la historia.
Hay otro actor importante que tiene una enorme responsabilidad por las decisiones que tomamos los mexicanos, me estoy refiriendo a los medios de comunicación.
También en estos hay mediocridad, se conforman con describir lo que ven, pero no nos informan de lo que necesitamos saber para hacer una buena elección, no nos orientan, tampoco nos educan, tal y como lo establece la ley federal de radio y televisión vigente.
Tradicionalmente han dedicado la mayor parte de los espacios noticiosos a la elección presidencial y casi un nulo espacio a la de los legisladores, siendo que ahora es más importante esta que la misma presidencial.
Algo que los analistas no toman en cuenta a la hora de diseñar sus programas es que la población apenas llega al séptimo grado de escolaridad, situación que nos aleja de un entendimiento profundo de la situación política del país.
Los mismos periodistas no conocen los temas a profundidad como para entrevistar a los principales actores de la política nacional, por lo general se nos desorienta.
¿Qué podemos hacer?
A nivel personal podemos hacer mucho.
En primer lugar, debemos exigir a los medios de comunicación, a las instituciones de educación y a las mismas autoridades del país que se diseñe un proyecto de nación. Necesitamos saber hacia donde nos dirigimos como nación y en base a eso debemos establecer los caminos para transitar hacia la escena ideal.
La triste realidad es que no existe nada de eso y por lo mismo, cada quien camina para donde uno quiera.
La presidencia va hacia un lado, los legisladores hacia otro, los partidos hacia otro, los medios de comunicación tampoco tienen un proyecto nacional, estos solo siguen sus propios intereses, las instituciones de educación tampoco tienen un proyecto de nación y los ciudadanos comunes y corrientes están en su gran mayoría confundidos y decepcionados ante la anarquía que se siente a nivel nacional.
Urge el surgimiento de un verdadero líder con la suficiente visión hacia el futuro, que nos diga qué país podemos construir entre todos.
Algo que podemos hacer es crear las ideas que puedan aplicarse en los diferentes escenarios y escribirlas a todos los medios de comunicación posibles para compartirlas con todos los ciudadanos y de esa manera discutirlas hasta encontrar las que realmente puedan ser aplicadas para resolver los diferentes problemas del país.
Solo a través de los medios se podrá ejercer una influencia poderosa sobre las cámaras para que estas realmente representen los intereses del pueblo.
Actualmente quienes determinan los contenidos en los espacios de radio y televisión son las grandes empresas que llenan los espacios con publicidad. Y eso depende de que programas uno como público vea, si vemos solo programas reality Show, ahí se irán las grandes empresas para anunciar sus productos, si por el contrario, vemos una buena programación, y si los promovemos como público y corremos la voz de que tal o cual programa merece ser visto por toda la gente, estaremos promoviendo las mejores causas y las empresas también apoyarán con su publicidad.
Otra opción es crear nuevos medios de comunicación en los cuales se cumplan todas las funciones, tal y como lo establecen las leyes.
Es indispensable crear nuevos medios de comunicación con los cuales se pueda promover el entendimiento entre los gobernantes y los gobernados y entre los unos y los otros.
Es un desperdicio criminal usar los medios para trasmitir solo basura informativa.
Es importante presionar a los actuales diputados y senadores para que realmente representen los intereses del pueblo, y dejen atrás los intereses de los partidos o los intereses personales. A los medios les corresponde promover a los legisladores que realmente cumplen y votan por las mejores iniciativas, es también necesario poner en evidencia a quienes privilegian a quienes no están a favor de México.
Se puede alegar que los medios también tienen sus grandes intereses, pues si, pero en estos hay infinidad de espacios en los que se puede hablar de todo con entera libertad.
La mayor parte de los programas de radio y televisión, incluyendo los espacios en los periódicos y revistas tienen su correo electrónico a los cuales se puede escribir y mediante estos se puede hacer uno oír y manifestar todas nuestras inquietudes.
En la medida de que tomemos responsabilidad podremos generar ideas nuevas que con el tiempo puedan ser tomadas en cuenta para aplicarlas a la creación de un México diferente.
Es indispensable ir preparando a los electores para las próximas elecciones legislativas del 2009, para hacer la mejor elección y de alguna manera que nos garanticen que van a hacer las reformas estructurales que tanto requiere este país.
Aquí los medios pueden jugar un papel muy importante, es posible que sea determinante en ese sentido.
Los ciudadanos comunes y corrientes no tenemos derecho a dejar ir esta oportunidad que existe en los medios de mayor libertad como nunca antes en la historia del periodismo para participar en la construcción de un México mejor.
Como ciudadanos estamos obligados a desterrar toda mediocridad de nosotros mismos para poder tener la autoridad moral de exigir que también sea desterrada de los legisladores y de los medios de comunicación.
Aprovechemos esta grandiosa oportunidad.
Algo para la reflexión:
Los mediocres con poder son peligrosos, pero también sos los iluminados.
Los medios de comunicación han dejado de ser el cuarto poder, ahora son el primer poder.
En tan solo unos instantes se puede comunicar algo importante al pueblo entero.
Por lo general los medios hablan en gran medida de lo que los políticos hacen mal o dejan de hacer.
Es tiempo que los medios se ocupen de los problemas reales, de las aspiraciones de los pueblos y de lo que todos podemos hacer para crear el bienestar para todos.
Todo cuanto existe a nuestro alrededor es nuestro en la medida de que contribuyamos a que estas mejoren. Los medios de comunicación no son la excepción. En la medida de que hagamos nuestra la televisión y hagamos propuestas para que mejoren los contenidos estaremos haciendo un acto patriótico.
Pongo a su disposición otros artículos complementarios:
Cuando la política tenga el ambiente futbolero entonces...
¿Qué es un proyecto de nación?
¿Está despertando la sociedad civil?
Para cualquier comentario, crítica o aportación, favor de comunicarse al correo electrónico:
ernestopartida44@yahoo.com.mx
la educación del pueblo.
El autor
Por Ernesto Partida Pedroza
Hablar de la historia del congreso mexicano, es hablar de su sometimiento al poder ejecutivo, salvo honrosas excepciones. La última época fue la etapa priista que duró casi 75 años en la que el presidente decidía todo, tantos los diputados y senadores eran los levantadedos para aprobar todas las iniciativas del presidente.
Antes la elección de los diputados no tenía la menor importancia puesto que estos solo aprobaban las iniciativas del ejecutivo, lo importante era la elección del presidente.
Esta situación ha cambiado radicalmente, ahora el presidente se encuentra atado de manos por el cambio en la composición de los diputados que tienen su origen en diferentes partidos. Antes predominaban los diputados del PRI, ahora ningún partido tiene mayoría, por lo que forzosamente se tienen que aliar para lograr pasar las reformas.
Se supone que los diputados son nuestros representantes en el congreso, que defienden los intereses del pueblo, pero la triste realidad es que no lo hacen, solo defienden los intereses de cada partido y por otro lado no tienen la capacidad para entender la realidad que vivimos los mexicanos, carecen de la capacidad para defender su propia actuación en las cámaras.
Tuve un compañero en la maestría que se postulo como diputado por el PRD y me dijo “Lo fundamental es llegar al puesto, una vez que estemos ahí, veremos que hacemos”.
Los problemas del país son tan grandes que no tenemos derecho a confiarle las grandes decisiones que el país requiere a verdaderos improvisados, como son los actuales diputados y senadores.
Tenemos 40 años queriendo hacer una reforma fiscal integral que le lleve los suficientes recursos al gobierno para sacar al país adelante, pero ha predominado en la cámara la tibieza, la cobardía y la mediocridad que no se atreven a ponerse a la altura de las circunstancias del país.
Tenemos 35 años queriendo hacer la reforma energética y siempre hay diputados que se oponen a ella para defender intereses ideológicos.
Todas las economías emergentes han hechos las grandes reformas y eso los ha llevado a crecer a tazas aceptables, en cambio México se mantiene estancado, por la tibieza de nuestros diputados.
En estas economías emergentes han establecido los impuestos al consumo, aquí nuestros diputados le tienen miedo hacer lo mismo. Pero es lo único que ha dado resultado.
Nuestros diputados piensan en función de los intereses de sus líderes de su partido, no en función de quienes les pagan.
No conforme con eso, la cámara de diputados es de las más improductivas en el mundo, por ejemplo en la legislatura LX de 673 iniciativas de reforma presentadas solo se aprobaron 36 y ninguna de ellas es fundamental.
Por otro lado, nuestros diputados solo trabajan 195 días al año, mientras que los norteamericanos trabajan los doce meses, los canadienses trabajan 10, los de España, Italia y Francia lo hacen por lo menos nueve meses al año. Incluso, los legisladores de los estados de Michoacán y Baja California, trabajan durante 12 meses.
Otro problema es la abundancia de diputados, son 500 para los 105 millones de habitantes que somos, mientras que en Estados Unidos son 228 diputados para 300 millones de habitantes.
Para acabarla de rematar, son ellos los que se asignan los sueldazos como ningún otro congreso en el mundo, solo están por debajo de los diputados de Estados Unidos, pero están muy por arriba de todos los diputados europeos y latinoamericanos.
Somos un país que tiene 50 millones de personas en extrema pobreza, que no sabe si hoy va a desayunar o a comer o a cenar. Un país en el que el salario mínimo es de $50.57 pesos/día o $7.86 pesos/hora contra el de Estados Unidos que va de $60.00 pesos/hora hasta $200.00 pesos/hora.
Cada uno de los 500 diputados federales de San Lázaro cobra una salario mensual de 148 mil 446 pesos.
Seguramente nuestros diputados pueden dormir tranquilos a sabiendas de que existen 50 millones de personas en extrema pobreza.
El problema es que ellos no tienen una autoridad superior que los sancione o que los rectifique en forma efectiva.
Ni el poder ejecutivo ni el poder judicial puede invadir las atribuciones del legislativo.
La mediocridad de los diputados no va sola. Para que ésta exista se requiere de la mediocridad de quienes los seleccionaron, pero también de quienes votamos por ellos.
Aquí entramos todos, incluyendo quienes se abstuvieron de votar. Estos últimos decidieron que otros votaran.
Nadie tiene derecho a deslindarse de los diputados que tenemos, todos participamos en su elección de una u otra forma.
Se puede alegar que fue nuestra ignorancia la que nos orillo a votar por tal o cual diputado, pero eso no nos exime de responsabilidad ante la historia.
Hay otro actor importante que tiene una enorme responsabilidad por las decisiones que tomamos los mexicanos, me estoy refiriendo a los medios de comunicación.
También en estos hay mediocridad, se conforman con describir lo que ven, pero no nos informan de lo que necesitamos saber para hacer una buena elección, no nos orientan, tampoco nos educan, tal y como lo establece la ley federal de radio y televisión vigente.
Tradicionalmente han dedicado la mayor parte de los espacios noticiosos a la elección presidencial y casi un nulo espacio a la de los legisladores, siendo que ahora es más importante esta que la misma presidencial.
Algo que los analistas no toman en cuenta a la hora de diseñar sus programas es que la población apenas llega al séptimo grado de escolaridad, situación que nos aleja de un entendimiento profundo de la situación política del país.
Los mismos periodistas no conocen los temas a profundidad como para entrevistar a los principales actores de la política nacional, por lo general se nos desorienta.
¿Qué podemos hacer?
A nivel personal podemos hacer mucho.
En primer lugar, debemos exigir a los medios de comunicación, a las instituciones de educación y a las mismas autoridades del país que se diseñe un proyecto de nación. Necesitamos saber hacia donde nos dirigimos como nación y en base a eso debemos establecer los caminos para transitar hacia la escena ideal.
La triste realidad es que no existe nada de eso y por lo mismo, cada quien camina para donde uno quiera.
La presidencia va hacia un lado, los legisladores hacia otro, los partidos hacia otro, los medios de comunicación tampoco tienen un proyecto nacional, estos solo siguen sus propios intereses, las instituciones de educación tampoco tienen un proyecto de nación y los ciudadanos comunes y corrientes están en su gran mayoría confundidos y decepcionados ante la anarquía que se siente a nivel nacional.
Urge el surgimiento de un verdadero líder con la suficiente visión hacia el futuro, que nos diga qué país podemos construir entre todos.
Algo que podemos hacer es crear las ideas que puedan aplicarse en los diferentes escenarios y escribirlas a todos los medios de comunicación posibles para compartirlas con todos los ciudadanos y de esa manera discutirlas hasta encontrar las que realmente puedan ser aplicadas para resolver los diferentes problemas del país.
Solo a través de los medios se podrá ejercer una influencia poderosa sobre las cámaras para que estas realmente representen los intereses del pueblo.
Actualmente quienes determinan los contenidos en los espacios de radio y televisión son las grandes empresas que llenan los espacios con publicidad. Y eso depende de que programas uno como público vea, si vemos solo programas reality Show, ahí se irán las grandes empresas para anunciar sus productos, si por el contrario, vemos una buena programación, y si los promovemos como público y corremos la voz de que tal o cual programa merece ser visto por toda la gente, estaremos promoviendo las mejores causas y las empresas también apoyarán con su publicidad.
Otra opción es crear nuevos medios de comunicación en los cuales se cumplan todas las funciones, tal y como lo establecen las leyes.
Es indispensable crear nuevos medios de comunicación con los cuales se pueda promover el entendimiento entre los gobernantes y los gobernados y entre los unos y los otros.
Es un desperdicio criminal usar los medios para trasmitir solo basura informativa.
Es importante presionar a los actuales diputados y senadores para que realmente representen los intereses del pueblo, y dejen atrás los intereses de los partidos o los intereses personales. A los medios les corresponde promover a los legisladores que realmente cumplen y votan por las mejores iniciativas, es también necesario poner en evidencia a quienes privilegian a quienes no están a favor de México.
Se puede alegar que los medios también tienen sus grandes intereses, pues si, pero en estos hay infinidad de espacios en los que se puede hablar de todo con entera libertad.
La mayor parte de los programas de radio y televisión, incluyendo los espacios en los periódicos y revistas tienen su correo electrónico a los cuales se puede escribir y mediante estos se puede hacer uno oír y manifestar todas nuestras inquietudes.
En la medida de que tomemos responsabilidad podremos generar ideas nuevas que con el tiempo puedan ser tomadas en cuenta para aplicarlas a la creación de un México diferente.
Es indispensable ir preparando a los electores para las próximas elecciones legislativas del 2009, para hacer la mejor elección y de alguna manera que nos garanticen que van a hacer las reformas estructurales que tanto requiere este país.
Aquí los medios pueden jugar un papel muy importante, es posible que sea determinante en ese sentido.
Los ciudadanos comunes y corrientes no tenemos derecho a dejar ir esta oportunidad que existe en los medios de mayor libertad como nunca antes en la historia del periodismo para participar en la construcción de un México mejor.
Como ciudadanos estamos obligados a desterrar toda mediocridad de nosotros mismos para poder tener la autoridad moral de exigir que también sea desterrada de los legisladores y de los medios de comunicación.
Aprovechemos esta grandiosa oportunidad.
Algo para la reflexión:
Los mediocres con poder son peligrosos, pero también sos los iluminados.
Los medios de comunicación han dejado de ser el cuarto poder, ahora son el primer poder.
En tan solo unos instantes se puede comunicar algo importante al pueblo entero.
Por lo general los medios hablan en gran medida de lo que los políticos hacen mal o dejan de hacer.
Es tiempo que los medios se ocupen de los problemas reales, de las aspiraciones de los pueblos y de lo que todos podemos hacer para crear el bienestar para todos.
Todo cuanto existe a nuestro alrededor es nuestro en la medida de que contribuyamos a que estas mejoren. Los medios de comunicación no son la excepción. En la medida de que hagamos nuestra la televisión y hagamos propuestas para que mejoren los contenidos estaremos haciendo un acto patriótico.
Pongo a su disposición otros artículos complementarios:
Cuando la política tenga el ambiente futbolero entonces...
¿Qué es un proyecto de nación?
¿Está despertando la sociedad civil?
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